22 sept 2013

Capitulo 7 - Sucesos

Perdon por la espera.
Este es un capitulo de transcision asi que hay mas que nada conversaciones y cosas que pasaroon en la semana. El siguiente es una segunda parte de este capitulo.

Sucesos

El siguiente sábado –una semana después- a pesar de que en el ambiente entre los chicos había cambios ligeros, aun no sucedía nada que fuese tan grande como para ser notado por todos.

Pero estas pequeñas situaciones que habían ocurrido a lo largo de la semana, pronto estaban por traer grandes consecuencias.

Es de mañana y las personas en la casa Uzumaki apenas comienzan a movilizarse. La noche anterior fue la cena para festejar el compromiso de Hinata y Naruto, por lo que el rubio decidió quedarse a dormir en casa de sus padres ese viernes, paso la noche en la habitación de su hermano, y Naruko en el cuarto de al lado pudo escuchar la larga conversación que ambos hermanos tuvieron toda la noche, ninguno parecía poder dormir, aun que seguramente aquello había sido mas culpa del mayor que de Minato.

A Naruko no le importó la plática, la verdad ella misma era incapaz de dormir, aun que su situación ya tenía varios días, comenzando todo desde el día que recibió el resultado del análisis de sangre. Después de recibir el papel y la noticia, pasaba todas las noches y partes de las mañanas observando el resultado, aun no había dicho nada a nadie, el único que conocía de aquello fue Minato, y solo porque él la acompañó a recibirlos.

Ahora como las últimas mañanas, Naruko se encuentra mirando el papel con el resultado. Recostada sobre la cama boca arriba, en pijamas y ojos distantes. La palabra “positivo” en rojo, es lo único que su mente puede procesar, pero ya ha observado tanto aquel papel que se la sabe de memoria.

Unos nudillos tocan la puerta, y antes de que se abra ya ha escondido el papel entre las sabanas.

— ¡¡One-chan desayuno!!

Miako entra corriendo al cuarto, lanzándose sobre la cama de su hermana y abrazándola, el papel cae disimuladamente al suelo, cerca de la base de la cama. El corto cabello pelirrojo de la chica cubre el rostro de su hermana mayor, quien sonríe complacida ante la muestra de afecto.

— Mamá ha preparado desayuno. — Naruto esta recargado sobre el marco de la puerta.

Naruko lo mira sonriendo, hace ya muchos años que no miraba esa imagen. Su hermano mayor con mirada matutina, camiseta holgada y shorts cortos y viejos, llamándola para el desayuno. Naruto últimamente se miraba más maduro, mayor, algo que jamás pensó que podría ver.

— Enseguida bajo.

— ¡Naruto-Onii-chan va a desayunar con nosotras! — sonríe alegremente Miako, se ve que aquello la hace bastante feliz, ya que en sus pocos años de vida aquella escena nunca había sido vista por sus ojos. Un desayuno temprano con toda la familia en casa, esa pequeña niña era feliz con cosas y situaciones muy pequeñas.

— Miako mamá te llama — informa Minato entrando a la habitación, de reojo mira el papel en el suelo y con disimulo lo esconde mas bajo la cama.

— ¡Iré en un momento! — grita la niña apretándose más con el cuerpo de su hermana — Onee-chan esta calentita.

— Naruto ¿Puedes llevarla?

El aludido le sonríe a Minato y corre a la cama por la más pequeña, la toma en brazos y da una vuelta en el aire. La niña ríe escandalosamente y Naruto sonríe abiertamente.

— ¡Vamos a desayunar!

— ¡Kya! Bájame Naruto-onii-chan.

— ¡Si quieres que te baje deja de reírte!

Aun riendo y gritando Naruto sale de la habitación, cargando en el aire a la menor como un avión. Ya estando solos Minato recoge el papel, entregándoselo a su hermana.

— Ten cuidado con eso.

— Gracias.

— No hay de que, para eso son los hermanos.

— Igual, gracias.

Por un momento se sonríen mutuamente.

— ¿Ya le has dicho a Shino?

La chica se levanta, sentándose en la cama mientras mira al suelo, suspira.

— Aun no he reunido el coraje para hacerlo.

— Debes de decirle pronto, ya sabes, si decides tenerlo o…  — la cara de horror de la rubia calla a su hermano en media frase, en cambio cambia lo que iba a decir — darlo en adopción es una opción.

— La decisión de tener o no a este bebe está tomada Minato — declara la chica poniéndose de pie — Aun si Shino decidiera no hacerse cargo lo cuidaría yo sola. Quiero decir… yo quiero a este bebe.

— Suenas como si intentaras convencerte a ti misma.

— No es eso… más bien, hay cierta incertidumbre.

— No sabes si Shino piensa igual que tu ¿Es eso? — La chica sonríe un poco triste y asiente. — —Él no parece del tipo que deja a un hijo suyo por el mundo. Además, te ama ¿No? De lo que en verdad deberías de preocuparte es de cómo reaccionaran nuestro padre y hermano, Naruto va a estallar cuando se entere. Shino después de todo es su amigo, ya te digo, lo mismo la razón de que tu hijo no tenga padre sea porque nuestro hermano lo ha asesinado. — Naruko comienza a reír ante tal ocurrencia — ¡Es enserio!

— Gracias, por hacerme sentir mejor.
. . . . . . . . . .  . . . . .

Aquella semana Temari había adquirido una nueva costumbre, o más bien podría decirse que readquirió una costumbre que había ya abandonado hace mucho tiempo, jugar tenis en la mañana. Todos los días se levantaba temprano, a las seis de la mañana, para ir a las canchas de la colonia a practicar su juego sola. En algunas ocasiones Tenten la acompañaba, y aquel sábado por la mañana no fue distinto.

Ambas salieron temprano a jugar, y se dedicaron solo a eso, un juego constante por una hora, sin decir una sola palabra. A Tenten, le parecía que aquel juego era como una terapia para su amiga, y por eso no decía palabra alguna, respetaba su silencio pero esperaba que hablara con ella de lo que fuese que le sucedía cuando estuviese lista.

Temari por su parte no podía sufrir mas cuando su amiga se ofrecía a acompañarla, y es que sus pensamientos solo se tornaban mas culpables al ver su rostro de paciencia ante ella. Porque los escapes de Temari no tenían que ver con sus clases o con su familia, tenía que ver con el deseo de escaparse de la realidad, y la ansiedad que le causaba pensar en aquella noche del sábado pasado.

Tanta era la culpa y ansiedad que sentía en ocasiones, que cuando no podía mas, acudía en las tardes al club campestre en el que su hermano estaba registrado, para usar las canchas con maquinas de pelotas y poder golpear con fuerza algunas bolas.

Y toda la situación había empeorado desde el viernes pasado, cuando ya no pudo evitar más a Shikamaru y este la acorralo para que charlara con él.

— Tenemos que hablar de lo que paso el sábado.

— No paso nada — declaró ella entrando a su habitación e ignorando al chico. A pesar de que cerró la puerta, el muchacho se abrió paso al cuarto y la cerró detrás de él.

No había nadie, todos trabajaban o estaban estudiando en la biblioteca, solo eran ellos dos, pero Kiba no tardaría en llegar.

— Si pasó, no importa cuanto queramos ignorar que sucedió eso pasó.

— ¡Es todo tan confuso! — exclama volteando a encararlo lanzando la raqueta de tenis al suelo — Todo es borroso y confuso, parece un sueño ¿Por qué no puede quedarse así? Fue un sueño, loco y extraño.

— No llores.

— ¡¿Cómo no quieres que me ponga así?! Pensar que eso en verdad paso es… traicionar la confianza de mi amiga ¿Cómo no me voy a poner así? Si he intentado ignorar el hecho y los pensamientos, obviamente ahora se van a desbordar. ¡Deja de decir que me calme y hazte responsable por estas lágrimas!

— Lo sé. Lo lamento… todo es culpa mía.

— L-lo ¿Es?

— Si. — Shikamaru suspira, y mientras la mirada de la chica se posa en él, el Nara mira al suelo — Yo, he intentado recordar lo que sucedió y… me parece que todo lo comencé yo. Fue un error, estoy consciente de ello, y no te culpo, no pienso que debas de sentirte culpable porque tú no hiciste nada.

— No éramos conscientes.

— Pero pienso que tal vez yo sí lo era un poco — confiesa el chico, entonces mira a la rubia a os ojos — No te culpo de nada Temari pero si te quiero pedir un favor, por mi, por mi relación con Tenten ¿Podemos guardarlo en secreto?

— De que… ¿Por qué? Me he estado matando en averiguar una forma de decirlo sin que se mire tan mal ¡Toda la semana! ¿Por qué tengo que hacer? ¿Sabes que pasará si se entera despues? ¡¡Ya ha pasado Shikamaru!! Es la historia repitiéndose de nuevo pero esta ves no son Tenten y Sasuke.

— No digas esos dos nombres en una misma frase.

— ¡Increíble! Incluso en momentos como estos ¿Celos? Hazme un favor y piensa en tu actitud por un momento.

— Bien, regresemos al punto ¿Quieres? Debes de guardar el secreto.

— ¡Estábamos ebrios! Y fueron unos cuantos besos, nada más.

— ¿Entonces porque te has sentido tan culpable toda la semana Temari? — Shikamaru toma a la chica de los hombros y la sacude un poco para calmarla — ¡¿Por qué te sientes tan culpable?!
Shikamaru rompe finalmente su cara de tranquilidad y Temari queda bastante impactada al ver lo afectado que esta.

— Yo…

— No digas nada. — pide el chico — No porque nos hayamos besado, sino por los sentimientos de esa noche. ¿Te diste cuenta tú también cierto? — La chica comenzaba a sentirse avergonzada ¿A caso para Shikamaru eso se había sentido como algo más? Ella realmente no había pensado en eso de esa forma.

— De que… ¿De qué hablas?

— ¿Qué te olvidaste? Toda la noche estuvimos hablando de Neji y Tenten, ¿También de eso te olvidaste? Tú con tus dudas sobre si lo amas o no, y yo con mis celos… si hablas de esa noche al final vas a terminar hablando de eso y… no quiero que se entere ¿Está bien? No tengo tanta confianza. Sé que si le decimos que nos besamos se enojara y seguro me aplicara la ley del hielo por un mes, pero si sabe porque terminó pasando todo eso terminara conmigo sin dudas.

Temari no entendía muy bien de lo que hablaba, lo único que había captado era que lo que estaba pensando en realidad no era así, Shikamaru no había interpretado esos besos de otra forma, para él también fue un desliz. Una equivocación.

— No entiendo, si sabes que te perdonara… ¿Por qué no decirle?

— Lo diré para que te quede claro — suspira el chico — Yo estaba más consciente que tu, no estaba completamente cuerdo pero recuerdo lo que pasó. Yo estaba ahí, tú estabas ahí, y Tenten… ella estaba con Sasuke. Me sentí molesto y…

— Me usaste…

— No es tan así yo en realidad.

— No lo puedo creer.

— ¡Ey! Escucha, jamás lo haría sobrio aun si lo pensara, pero me quede en blanco y cuando me di cuenta ya lo estaba haciendo. Fue mi culpa lo admito, y por eso te pido que no digas nada.

— Entonces me vas a hacer tu cómplice, y seré tan culpable como tú por pensar en eso. — Declara molesta retirando las manos del chico de sus hombros —  Sal de mi habitación por favor.

— No me voy hasta que prometas que no dirás nada sobre nuestro asunto.

— Te lo advierto Shikamaru si esto — entonces la chica susurra bastante bajo — si esto afecta mi amistad con Tenten jamás te lo voy a perdonar.

— Gracias.

Desde entonces Temari no sentía ganas de ver a Shikamaru para nada, y solo se sentía más mal cuando miraba a Tenten. Además estaba decepcionada, de que su amigo, al que consideraba más inteligente, pero se sentía tan molesta con él en ese momento que no tenía ganas de darle un sermón para que mejorara su vida.

Shikamaru ya era grande y tenía que hacerse cargo de sus decisiones, así como ella.

La puerta de la casa se abrió, y ambas chicas entraron empapadas de sudor. Sus blusas se volvían ligeramente traslucidas en la espalda y abdomen.

— Buenos días — saludó Sasuke desde la cocina. Se servía un agua y con ella se tomó un par de pastillas de colores.

— Ya estas con tus drogas — se burló Tenten entrando también a la cocina por agua, ese día sí que habían ejercitado, Temari parecía bastante dura con la pelota.

— Yo iré a bañarme — anuncia rápidamente Temari caminando hacia su habitación.

— No son drogas, son pastillas naturales — recalca Sasuke terminándose el agua — Hoy será un día duro y necesito energía extra.

— Claro, la reunión con los directivos. Necesitaras más que unas pastillas pasa sobrevivir ¿Desayunaras algo?

— En el café, los chicos nos vamos a reunir para conversar, no hemos tenido tiempo en la semana.

— Claro, los “chicos”, me encanta como instantáneamente nos eliminas a nosotras de la imagen.

— Ey, yo no hice las reglas — ríe el Uchiha — Solo sé que todos se sienten mas cómodos hablando de cosas personales cuando no hay chicas cerca.

— E irónicamente cuando hablan más de cómo se sienten es cuando están con nosotras.

— Sabes tal vez ese sea el punto exactamente — comenta Sasuke colocándose el reloj en la muñeca — Si están ustedes nos ponemos sentimentales, y eso no se ve bien en machos como nosotros.

Shikamaru llega caminando, pasa de largo la cocina y toma las llaves de su carro del llavero en la entrada.

— ¿Ya te vas al café? — pregunta Sasuke asomándose a ver al chico.

— Oh, no los vi ahí. Si, pasare a casa de mis padres por unos papeles que mi viejo quiere que le entregue a Asuma, ni idea de que se trate.

— Ah, vale, nos vemos allá.

— Hasta la tarde — se despide Tenten, Shikamaru sonríe de lado y sale de la casa.

— ¿Qué le pasa?

— ¿Tu también lo notas? Siempre parece apurado.

— ¿No has hablado con él?

— Mnh…  — Sasuke se recargó en la pared y la escuchaba cruzado de brazos mientras que la chica se deshacía los chongos dejándose el cabello suelto caer sobre los hombros — Si hablamos, pero cuando le pregunto dice que está cansado, serán las clases. Tendrá mucho que hacer.

— El último semestre esta pesado — asiente Sasuke. — Ya te digo yo.

— ¡De que hablas! — ríe abiertamente la chica — ¡Si tu incluso has salido antes!

— No es mi culpa ser un genio — Tenten se ríe con un ligero toque de burla y empuja a Sasuke amistosamente, este sonriendo la toma del brazo y jala un poco — Oye ¿Por qué tanta agresión?

Lo pregunta con una sonrisa, la cual la chica corresponde.

— Emnh… ¿Están ocupados? — interrumpe Temari parada en la entrada de la cocina.

Sasuke y Tenten voltean a verla y cuando regresan sus miradas al otro notan que están a pocos centímetros de distancia el uno del otro. Él la suelta rápidamente, y ella se sonroja.

— ¿Qué pasa? — pregunta el chico dándoles la espaldas a las mujeres, quiere hacer parecer que aquello no era nada sirviéndose otro vaso de agua, aun que en verdad se encontraba sonrojado hasta las orejas.

— Eh, Tenten, Karin ha llamado preguntó si puede desayunar aquí y he dicho que si, también les dije a Hinata e Ino ¿Está bien?

— Claro, claro, por supuesto que si — responde la chica rápidamente — ¿Ya has terminado de bañarte?

— Eh — la rubia extrañada mira su ropa, era obvio que no había terminado, ni siquiera había empezado, después de todo aun usaba su uniforme de deporte — En eso estaba.

— Vamos para arriba entonces, hay que alistarnos rápido antes de que lleguen.

— Bueno yo también me voy — el uchiha ya está recuperado, toma sus llaves de la mesa de la cocina, donde las había dejado y camina hacia la entrada — que se diviertan.

— Igual ustedes — se despide Temari.

Tenten y ella van subiendo a las escaleras cuando la puerta de la entrada se cierra, ahora ya están solas.

— ¿Qué fue eso? — pregunta la rubia algo extrañada.

— ¿De qué hablas?

— Eso, estaban demasiado cerca… pensé que iban a besarse.

— No fue nada, no fue nada, estábamos molestando un poco y has entrado en un momento raro es todo.

Pero el sonrojo en el rostro de su amiga hizo pensar a Temari que a pesar de que eso parecía ser cierto, para Tenten se sintió diferente.  Tal vez no tendría que preocuparse tanto por ella por estar con un novio cabeza hueca como Shikamaru.

. . . . . . . . . . . . . . .

Al final Sasuke y Shikamaru acabaron por encontrarse en el estacionamiento de la plaza del café green leaf, y de camino hallaron a Kankuro hablando por celular. Los tres llegaron a la mesa de siempre, donde  Chouji y Shino ya se encontraban esperando, y Kiba estaba desayunando.

— ¿No nos esperas? — inquiere Sasuke al ver al chico perro devorando unos waffles.

— Lo lamento, tengo trabajo temprano y no puedo llegar tarde — dice con la boca llena, traga rápidamente y toma un trago de café americano de su tasa — No puedo esperar a que a Naruto le dé la gana llegar.
Kankuro cuelga el teléfono y se sienta a la mesa, Shikamaru está al lado de Chouji y se entretiene mirando la carta del día.

— Ese era Naruto, parece que viene en camino. —  el Sabakuno llama a la mesera — Disculpa ¿Te puedo encargar un chocolate caliente?

— Claro ¿Con bombones o crema?

— Crema por favor.

— A mi me das un café negro — pide Sasuke y Shikamaru pide lo mismo.

— Enseguida se los traigo.

— Linda mesera — comenta Kiba —  Creo que es nueva.

— Seguramente empezó en esta semana que no vinimos — asintió Chouji.

— Ustedes conocen tanto este café que dan miedo — murmura Shino acomodándose los lentes.

— Deberías de venir más seguido tu también. Ya sabes, a convivir con la raza — ríe Kiba.

— Lo pensare.

— No, pero enserio esa chica esta linda — Kiba mira de reojo a la nueva mesera, una chica delgada y pequeña con cabello oscuro y ojos rojos. — ¿Cuántos años tendrá?

— Se ve joven — comenta Sasuke mirándola también — Seguramente unos veinte años.

— Yo pienso que tiene nuestra edad.

— ¿Quieres averiguarlo chico perro?

— No te atreverías Uchiha.

— Mírame. Disculpa — llama el aludido alzando la mano, la mesera en ese momento se encuentra ocupada con otra mesa, así que la chica rubia de siempre se acerca.

— ¿Les puedo ofrecer algo?

— Informacion — asiente Sasuke — ¿Me puedes decir la edad de la chica nueva?

— ¿Akari-chan? Tiene dieciséis, es trabajadora de medio tiempo. —la rubia sonríe divertida al ver las expresiones en los rostros de los muchachos.

— ¿Enserio? ¡Es tan joven! — comenta Kiba algo decepcionado.

— Seria un delito — asiente Shino.

La mesera se disculpa ya que otros clientes la llaman y se quedan ellos solos en la mesa.

— De pronto soy consciente de que tengo veinticuatro años y no tengo novia — murmura Kiba observando su desayuno — Ya no tengo hambre.

— ¿Me lo puedes dar? — indaga Sasuke de pronto. — Hoy tengo una junta con los directivos de las otras sucursales de la corporación Uchiha — comenta Sasuke tomando el menú — Cinco horas de junta sin poder comer nada, necesito alimento.

— Lo siento pero después de todo si me terminare mi comida — Kiba ríe un poco — me acabas de recordar que hoy no tendré descanso para comer.

— Lo entiendo.

Kiba habla entonces de su trabajo y de cómo las cosas parecen estar bastante difíciles para su jefe y Chouji comenta como su padre está bastante emocionado sobre la presentación en la feria de comida la siguiente semana.

— Si no tengo trabajo con gusto voy a apoyarlo — dice Sasuke tomando ya de su café.

— Yo me apunto también, claro si es gratis — agrega Kiba.

— Lo siento, pero los boletos ya se han agotado — se disculpa Chouji — lo comente la semana pasada pero no vi a nadie interesado así que mi padre vendió los boletos que tenia.

— Yo igual no hubiese podido ir— comenta Shino — cumplo meses con Naruko el sábado, la llevare a cenar.

— Mucha suerte campeón — ríe Kiba — no la vayas a hacer llorar.

— Imagínate el golpe que te mete Naruto si la haces llorar — ríe Chouji.

— Por favor no bromeen con eso, yo jamás haría eso.

— Se puso serio el señor — ríe Sasuke entre dientes — tranquilo es broma ¿No es así Kankuro?

En aquel momento los cuatro que mantienen la conversación hasta ese momento voltean a ver al aludido y notan que en todo ese tiempo no ha dicho nada, ni él ni Shikamaru. El Sabakuno parece molesto mientras mira el celular, simplemente observando el paso de los minutos, y Shikamaru observa ausente su café como si fuese lo más interesante del mundo.

— ¿Los aburrimos? — inquiere Shino.

— ¿Pasa algo Shikamaru? — Pregunta en voz baja Chouji.

El Nara no responde, está completamente inmerso en sus pensamientos, Chouji le toca ligeramente el hombro.

— ¿Qué? Ah, si yo… pues yo…

— ¡Maldición! — exclama repentinamente Kankuro atrayendo la atención.

— Cuanta ira hacia un pobre celular — comenta Sasuke observando cómo su amigo aprieta el aparato contra la mesa.

— Lo lamento — suspira exasperado y mira de nuevo su celular — se van a reír de mi pero estoy preocupado por Gaara.

— ¿Gaara? ¿Qué tiene Gaara? — inquiere Kiba.

— Desde el sábado pasado no le ha llamado, no sé nada ni de él ni de Yuki y me tienen algo apurado.

Todos se quedan en silencio observando al chico, y de un momento a otro –como si se hubiesen puesto de acuerdo mentalmente-  comienzan a reír.

— ¿Estas celoso? — pregunta Chouji.

— ¿De qué…?

— ¿No te contesta Yuki porque esta con Gaara y te sientes solito? — Se burla Kiba.

— ¡Pero que están…!

— Vamos Kanky admítelo — El Uchiha sonríe de lado — No te preocupa Gaara, te preocupa Yuki con Gaara.

— ¡Ah maldición! ¿Quieren que lo admita? Vale, lo admito. Estoy celoso, completa y totalmente celoso de mi hermano ¿Eso querían escuchar? A mí, diciendo algo así de patético.

A Shikamaru esa frase le sonó conocida, de pronto se sintió en alguna clase de comedia donde las situaciones se repiten una y otra vez pero para distintos personajes.

— Pues… — todos dudan y se miran entre sí — Si.

Después de la declaración ríen un poco más.

— Pero enserio, antes recibía mensajes a diario de Gaara, y Yuki también me mandaba varios al día. De la noche a la mañana nada… Jamás le perdonare al pelirrojo este si le pone un dedo encima. — gruñe de pronto matando al celular con la mirada.

Todos se sorprenden.

— Pero vaya ambiente que tienen aquí — comenta alguien a sus espaldas.

Naruto y Suigetsu han llegado a la mesa justo en el momento en que el chico dijo la última frase. Ambos se miraban bastante casuales de jeans y camiseta a cuadros.

— ¡Suigetsu! Cuanto tiempo — exclama Kiba chocando puños con el aludido.

— ¿Qué haces por estos rumbos? — pregunta Sasuke saludándolo también.

— Vengo a ver las tiendas — comenta el chico mientras saluda al resto — Karin me pidió buscar unas cosas que nos hacen falta para la casa.

— Cierto, comentaste que se mudaban juntos ¿No era eso? — El Uchiha se hace a un lado para que el chico coloque una silla extra entre él y Kankuro.

— Pues sí, es eso. Mientras llegaba me he topado a Naruto y me ha invitado a desayunar.

— Una persona mas no hace daño — comenta el rubio sentándose en la silla restante.

— ¿Qué van a ordenar? — pregunta Suigetsu.

— Pues yo estoy considerándolo — declara el Uchiha — tengo una junta de cinco horas, así que estoy pensando si esconder comida en mis bolsillos o comer hasta vomitar.

— Cinco horas se pasan rápido — ríe Suigetsu — llévate un litro de agua y excúsate al baño, entonces aprovechas a pasar por la cafetería.

— Ese es un buen truco, pero a mi padre no creo que le agrade mucho. Oye cambiando de tema, ¿Qué has sabido de Juugo? Hace tiempo que no recibo un mensaje.

— Oh claro, ahora está en un retiro espiritual, me parece que no les permiten usar el teléfono. — Suigetsu saca su celular y se lo pasa a Sasuke — ¿Recibiste estas fotos? India se mira bastante hermoso. Tendríamos que ir un día a visitarlo.

— ¿Cómo le va Juugo allá por cierto? — indaga Shikamaru hablando por primera vez.

— Pues se ve que bien, está contento. Disfrutando del contacto con los dioses y la naturaleza según él.  — Suigetsu toma su celular de regreso y se lo pasa a Shikamaru — se ve que se divierte.

— Si, se mira contento. — asiente el Nara regresando el aparato.

— ¿Tu estas contento Suigetsu? — indaga Naruto — mudarse con tu pareja es un gran, enorme, cansado y pesado paso por hacer.

— Pues no parece tan malo — comenta el chico sonriendo de lado — Además, pienso pasar el resto de mi vida con ella así que parece un buen comienzo…

— ¡Wow! — exclama Chouji asombrado — ¿Ya está decidido?

Suigetsu sonríe con algo de arrogancia. Todos lo felicitan, y algunos como Sasuke le dan el pésame medio en broma.

— Dos se nos casan — comenta Kiba algo asombrado — No puedo creer que los primeros sean ustedes dos cabezas huecas.

— Si, yo tampoco. Pensé que Sasuke sería el primero — dice Shino algo serio — Alguna cita matrimonial o algo por el estilo.

— Ni lo menciones que me dan escalofríos — comenta el aludido — Pero es cierto, yo también estoy sorprendido. ¿Qué se siente Naruto? Saber que te vas a casar.

— Pues… aun falta bastante.

— Hablando de eso ¿Qué tal te fue en la cena anoche? Espero que tu madre no haya hecho alguna de las suyas.

— Pues… todo bien.

Aquella respuesta se sintió tan poco natural y extraña que todos, incluso Shikamaru lo voltearon a ver extrañados. El rubio no pudo sostener su máscara durante más tiempo y antes de poder controlarlo su rostro se puso azul.

— Así que si paso algo — declara Shino en un murmuro.

. . . . . . . . . . . . . . . . . . .

En casa de todos Ino, Hinata, Temari, Tenten y Karin ya se encontraban desayunando, la cocina se sentía bastante viva con el olor a pan tostado y huevo, mientras la rubia conversaba sobre sus días aquella semana.
Al parecer después de lo que Shikamaru le había comentado en el aeropuerto, aun se había quedado intrigada, así que le mando una solicitud de amistad a Kazuo para poder hablar del asunto, aun que aun ahora no respondía. Pero mientras el chico la aceptaba, se encontraba tranquila ya que Sakura no parecía haber tenido ninguna otra dificultad con el muchacho en la semana. En realidad la de cabello rosado había usado todo su poder de voluntad para ignorar al chico y evitarlo durante toda la semana.

— Esperemos que Sakura pueda hacerle frente entonces — comenta Karin dándole un trago a su jugo de naranja.

— Yo pienso que estará bien es fuerte — sonríe Ino.

— Y no olvides que golpea duro — agrega Tenten.

Hay una pequeña incomodidad en las risas de las tres chicas, y es que notaban que claramente algo parecía estar mal con el comportamiento de las otras dos. Hinata parecía querer ocultarlo con su timidez habitual y una sonrisa, pero Tenten podía decir que claramente pensaba en algo, y sobre Temari, miraba su desayuno intensamente, obviamente pensando en otras cosas sin disimular.

— Ya me arte, tengo que saber que pasa — murmura Ino a las dos que si tomaban atención.— Chicas ¿Están bien?

El timbre suena y Temari se levanta con media sonrisa forzada.

— Ya voy yo.

— Definitivamente algo pasa — murmura Karin mirando como la chica se va a abrir la puerta.

— Ha estado así por varios días — comenta Tenten.

En la entrada se escucha un revuelo, varias voces hablando al mismo tiempo. Temari invita a las personas a entrar y pronto se miran sus rostros en la cocina. Konan entra con su pequeña de tres años en brazos, seguida de Deidara, Nagato y Yahiko quien lleva una bolsa cruzada color rosa.

— Wow, hoy estas mas masculino que nunca — ríe Tenten mirando a Yahiko quien ríe entre dientes también.

— Lo sé, me queda genial ¿No es así?

— ¿Y ese milagro que nos bendicen con su presencia? — pregunta Ino sonriente. — Hola linda ¿Cómo estás?

La hija de Konan y Yahiko es una pequeña regordeta, de mejillas rosadas y labios rojos que se parece mucho a ambos padres. Su cabello es anaranjado, justo como el del padre con lleva un corte hasta la barbilla como la madre en tiempos pasados, y ojos claros, pero grandes.

— Es Ino ¿No te acuerdas de Ino? — Le dice Konan a la pequeña que se oculta entre el largo cabello de su madre. — Lo lamento, Yoriko se ha vuelto un poco tímida.

— Pero a mí si me recuerdas ¿No Yoriko? — Tenten se acerca con una gran sonrisa — Nos vimos la semana pasada ¿No es así?

Una sonrisa se escapa de los labios de la pequeña y con una voz fina y susurrante menciona el nombre de Tenten.

— Debes de visitarla más seguido Ino — comenta Karin riéndose de la expresión de desamparo que la aludida tiene.

— Yo suelo ir al parque con Konan los fines de semana — explica Tenten.

— Espero que no molestemos — habla Nagato — Konan pensó que sería buena idea venir a saludar antes de salir.

— ¿A dónde van? — indaga Karin.

— A un paseo a Suna — responde Deidara — Llevaremos a Yoriko al parque acuático de Suigetsu.

Karin sonríe ligeramente avergonzada ya que cuando el rubio dijo aquel nombre la miró a ella.

— Oh, es un viaje largo ¿Quieren desayunar? — propone Ino — Hicimos un poco de mas.

— No diré no a eso — Konan se sienta a la mesa, con Yoriko en las piernas.

— Yo ya desayune — comenta Deidara acercándose a Konan — Yo puedo darle de comer a Yoriko.

— Oh, Yoriko ya desayuno también Deidara, gracias.

— Entonces yo la cuido ¿No quieres jugar con el tío Deidara, Yoriko-chan?

El rubio le extiende los brazos, y la niña los toma rápidamente. Poco tarda el chico en alejarse a la sala con la bolsa rosa que Yahiko cargaba para jugar con la pequeña.

— Deidara está encantado con ella — comenta Nagato sentándose también a la mesa — Nunca lo había visto así.

— Es la primera bebe akatsuki — bromea Yahiko.

— Me pregunto si se casaran cuando sean grandes — comenta Konan.

Yahiko hace una cara de espanto tan marcada que incluso Hinata y Temari ríen.

— Disculpenme — Temari se levanta para darle lugar a Yahiko — Iré a mi habitación.

— Temari espera — Tenten la intercepta en el pasillo — ¿Te encuentras bien?

— Si lo siento si las preocupo. Estoy con… la regla y…

— Oh, entiendo, entiendo, ve y descansa que hoy se puede. — Tenten regresa encontrándose con la miradas interrogantes del resto — Dice que se siente mal.

— Espero que no sea nada grave — Ino voltea a mirar a Hinata y sonríe pícaramente — Y tu ¿Se puede saber que tienes?

— ¿Y-yo?

— No, yo — Yahiko mira extrañado a la chica — Estas algo pálida ¿No te sentirás mal tu también?

— No, yo… no es eso — la Hyuuga suspira y mira a todos en silencio — Es solo que ayer fue la cena familiar, con mis padres y los de Naruto-kun.

— Oh, eso debió de ser duro — Konan ya se ha servido desayuno, y a los otros dos Ino les sirve — Recuerdo la primera cena con los padres de Yahiko, fue sumamente incomoda. Pero su abuelo, ese sí que es un hombre de temer, tiene esta mirada dura y fría que dice que está analizando tus miedos más profundos que… no, es horrible. Así que entiendo que tenga esa cara.

— La cena fue bastante normal de hecho, los padres de Naruto-kun son un encanto… yo estaba más preocupada por los míos, mi padre puede ser un poco competitivo.

— Pero si no es la cena ¿Qué te preocupa? — Karin tenía la idea de que si la cena iba bien entonces no había de que preocuparse, pero claro, eso era con la familia de Suigetsu a la que ya mas o menos conocía completamente. Sobre los Hyuuga podría ser otra historia.

Y de hecho así era.

Al parecer la cena en verdad había estado muy bien, Minato podía seguir las conversaciones de Hiashi completamente sin quedarse atrás, las madres como siempre se llevaban de maravilla y los hermanos se comportaron de una forma enteramente civilizada. De hecho, la cena daba la impresión de ser de una familia ya integrada, lo cual alegraba mucho a Hinata, y hacia que Naruto se sintiera con más calma.
Hasta ese punto nada sonaba mal para todos los que escuchaban la historia de la cena.

— Pero entonces en el brindis final se hizo un anuncio que me parece que a Naruto-kun no le sentó muy bien… y estoy preocupada.

— Nos tienes en ascuas — reclama Karin esperando a que continúe hablando, pero parece que Hinata se quedo pensando — ¿Qué anuncio?

— En mi familia hay una tradición que se debe cumplir cuando la hija del líder se compromete. — mira a Tenten, esperando que lo entienda, y esta parece comprender ya que se mira sorprendida — Desde que la pareja se compromete, hasta una semana antes del día de la boda el novio tiene que vivir en la casa principal de los Hyuuga… con toda la familia.

— Eso quiere decir… — Ino no sabe si reírse de Naruto o sorprenderse de aquello.

— Naruto-kun va a tener que vivir con mi familia durante seis meses… viviendo como un Hyuuga, comportándose como un Hyuuga.

. . . . . . . . .

— ¡Oh! Ahora entiendo porque insistían tanto que era demasiado tiempo esperar a casarte hasta navidad — comenta Kiba mirando al rubio.

— No me arrepiento de escoger la fecha — comenta Naruto — De hecho, sé que puedo sobrevivir vivir con los Hyuuga por un tiempo… es solo que vivir con Hiashi por seis meses, cuidando cada movimiento que haga en cada comento del día…


— Te quedaras sin alma — declara Shino confiado en sus palabras.



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