21 oct 2015

Capitulo 31 - Negación

En negación estoy yo al pensar que iba a terminar para hoy en la mañana el capitulo xD Me calló un trabajo de pronto y tuve que ir a una pequeña junta en la mañana que al final me robó mi tiempo libre y no pude corregir hasta ahorita que llegué de la escuela el capitulo

Verán es que voy a la escuela en la mañana Y en la tarde D: me laa vivo en la universidad y luego tareas, y labores en la casa, además que intento hacer ejercicio de cuando en cuando. Al final me llevo todo el día y no descanso, o cuando descanso duermo y pues ahí no escribo.

En fin, que ahora estoy aquí y pues la proxima actualización si tardará un poco más, porque bueno, necesito escribir el capitulo y hacer una super tarea U-U

En cualquier caso si no puedo escribirlo cambiaré la fecha de actualización una semana antes o así. En fiiiin, el capitulo no lo detalle mucho sobre la cita de Tenten y Sasuke, de hecho no la iba a poner, más que nada me interesaba las reacciones de sus amigos al enterarse de la noticia así como el asunto de Kiba, de sakura y menma, etc. que en algun momento tenían que seguir con su historia. A pesar de que es un sasuten me gusta daarle prioridad a los personajes de "relleno" C:



Negación
Tenía que admitirlo, él no era ningún santo. No se le acercaba siquiera a aquella denominación. No podía hacer nada al respecto, simplemente no era un pan de dios. En alguna ocasión ya había sucedido algo como aquello. Había conocido a una muchacha en un bar, platicado con ella, tomado un poco de más y terminado acostándose con ella en su departamento, solo para desaparecer a la mañana siguiente sin volver a llamar.  En aquella ocasión no había sido tan diferente, solo había habido una pequeña diferencia, la chica con la que se acostó era la hija de su jefe.

Claro, aquello de por sí sería malo aún si Tamaki no fuese su compañera de trabajo, pero el tener que verla todos los días después no era una labor fácil. Había metido la pata, la había metido hasta el fondo. Deseaba culpar al alcohol por todo aquel desastre, pero tenía que admitir que el único culpable era él. 

Aquella noche se había estado sintiendo bastante solo, no sabía por qué era, pero se sentía como si algo le hiciera falta. Era uno de esos días en los que sentías que no estabas completo, y no sabes exactamente qué es lo que quieres, si una pareja, un perro, o un taco. Posiblemente el hablar con Tenten sobre su pasado le hizo traer a la superficie viejos sentimientos de los que ya se había dejado enterrados, lo que fuera, le hizo pensar que estaba bien si por una noche se refugiaba en una relación carnal. Pero claro, el cálculo de los daños estuvo mal hecho al haber declarado como objetivo a Tamaki. Por eso sí que culpaba al alcohol, había nublado su buen juicio, que en realidad nunca ha sido muy bueno. En fin, a esas alturas ya no había ningún valor en buscar culpables, lo que pasó, pasó, y el pasado está escrito en piedra.

Normalmente después de una de esas noches se sentía terrible, se odiaba a sí mismo y el castigo moral era más que suficiente, había algo que jamás admitiría en voz alta: que el pasar por aquellas situaciones normalmente lo hacían sentir más mal de lo que se sentía para iniciar. Simplemente no entendía como era que muchos hombres soñaban con hacer aquello todas las noches -y como muchos lo hacían-, siempre que hacía algo como aquello, sus amigos se alegraban por él como si fuera un gran logro haberse acostado con una chica y no tener que volver a verla. Él no entendía cual era el alboroto, simplemente seguía la corriente y fingía que no era la gran cosa, a veces bromeaba diciendo que podía ligarse a quien fuese, pero realmente no era algo que sintiera. No las disfrutaba, no disfrutaba el sexo aun que se convenciera antes de hacerlo que si lo haría, no funcionaba para llenar el vacío. Ese era su pequeño secreto. Aquella vez no fue la excepción, bueno si, esa vez se sintió mucho, mucho peor después.

Era por eso que había intentado evitar a la chica toda la semana, pero en un despacho tan pequeño era difícil lograr no verla todo el tiempo, aún cuando siempre procuraba que hubiera alguien más alrededor. Las charlas que llegaban a tener eran meramente profesionales, y aun que al principio ella parecía querer comentarle algo, no tardó en entender que él no quería hablar así que para el viernes ya había creado una pequeña rutina. Kiba era quien siempre llegaba a abrir la oficina, era el primero en llegar, y de ahí su jefe con Tamaki una hora después. Se saludaban, y mientras el jefe se instalaba en su oficina él preparaba la cafetera para no estar a solas con la chica. El practicante llegaba a las nueve y media, y desde ese momento siempre eran tres en esa oficina. No archivaba sus documentos de inmediato, ya que eran su escusa para ir al archivero cuando el practicante se levantaba al baño. Cuando el practicante iba al archivero él aprovechaba para ir al baño, y si el practicante desaparecía para ir a la tienda o algo por el estilo siempre estaba la oficina de los auxiliares contables quienes no desperdiciaban una oportunidad para charlar. Así había logrado no estar a solas en toda la semana con la chica.

Hasta ese viernes.

— Kimisuke — llamó el padre de Tamaki, mientras salía de su oficina con un folder con papeles en la mano. — ¿Puedes llevar esto al hotel Fuma? Necesito que Suzuki firme estos papeles.

— Claro — responde el muchacho levantándose de su escritorio, Kiba miró de reojo algo alarmado al practicante que se iba, dejándolos solos a Tamaki y a él al menos por media hora. Los auxiliares no se encontraban, ya habían salido.

— Cuando termines puedes irte a tu casa, hoy vamos a cerrar temprano — comenta entonces el hombre, Kimisuke parece encantado, después de todo aquel día tenía planes.

— ¡Sí! — exclama el muchacho tomando sus cosas del escritorio y enseguida los papeles, despidiéndose en la entrada con una inclinación.

Kiba se sentía algo inconforme con el asunto, pero bueno, al menos no estaban completamente solos. Su jefe aún se encontraba ahí.

— Bueno muchachos, yo también voy a retirarme — informa el hombre entrando a su oficina donde se escucha el sonido de llaves siendo tomadas de la mesa.

— ¿Ya se va? — inquiere Kiba con un ligero tono de alarma en su voz.

— Si — responde saliendo de la oficina con su portafolio en las manos — Necesito encontrarme con un cliente potencial, algo informal. Nos vemos mañana.

— Pero... — el chico murmura, pero no es escuchado, el hombre ya va con el millón de cosas que tiene en la mente y no escucha nada más.

Kiba suspira, sintiendo la desesperación crecer rápidamente en su pecho. Tamaki, cuya presencia ya se sentía ligeramente incomoda, comenzó a emitir una energía de ansiedad, o al menos eso creía Kiba, quien de pronto notaba el ambiente raro. De lo que no se daba cuenta era de que el que estaba emitiendo esa energía era en realidad él, y estaba poniendo incomoda a Tamaki.

— Bien — dice el muchacho apagando el computador — He terminado mi trabajo de hoy — informa comenzando a ordenar su escritorio — Supongo que a tu padre no le molestará si me voy primero, ¿Puedes cerrar tu el despacho?

— Claro, no tengo ningún problema.

— En ese caso, ya me voy.

— ¿Tan pronto? — Inquiere levantándose de la silla ella misma, Kiba se encontraba guardando algunas cosas en la mochila que siempre cargaba al despacho, sentía como si su rapidez al guardar no fuera suficiente, necesitaba apurarse.

— Si, es que... tengo cosas que hacer. — comenta diciendo lo primero que se le viene a la mente.

— Esperaba que pudiéramos hablar — dice ella acercándose más, el chico la mira, se encuentra en el camino a la puerta.

— Tal vez mañana.

— No contestas mis mensajes.

— El lunes...

— Kiba.

— No puedo hacer esto ahora — dice avergonzado, comenzando a caminar y esquivándola para salir por la puerta.

— No pasa nada — exclama ella por fin — Lo que pasó el fin de semana pasada, no fue nada.

— ¿Ah? — Kiba se da media vuelta, y sorprendido la mira.

— Fue solo un desliz ¿No es así? El alcohol nos hace hacer cosas muy raras, que normalmente no haríamos. Yo entiendo eso, solo quería que supieras que no hay sentimientos heridos.

— Entonces ¿Estamos bien?

— Claro, pensaba actuar como si nada de eso hubiera pasado. Después de todo no es algo que me gustaría repetir, pero quería hablar contigo para que quedaran claras las cosas, y dejaras de actuar tan ridículo.

— Lo lamento, solo pensé que si hacía esto entonces no habría mal entendidos.

— No hay mal entendidos, en verdad. No me atraes de esa manera, además, no quiero tener problemas con mi padre. Esto puede quedar solo entre nosotros, y nada tiene que cambiar en nuestra relación.

— Está bien.

— Bien — asiente ella sonriendo — Ahora sí, puedes irte. 

— Gracias por eso.

— No hay de que, amigo.

Kiba entonces se da media vuelta y sale de la oficina, sintiéndose muy satisfecho consigo mismo. No podía creer que aquello fuese tan fácil, en verdad había mujeres que podían ver una noche de pasión como solo eso, sexo, sin complicaciones. Se alegraba de que Tamaki fuera de ese tipo de mujeres, así no había tenido que pasar por una situación más vergonzosa.

No fue hasta que se subió al carro que le calló de golpe, como balde de agua fría. ¿No lo miraba de esa manera? ¿Es que no era lo suficientemente bueno para ella? ¿Qué le pasaba a esa chica?
Molesto arrancó su carro, sin saber porqué se molestaba realmente.
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Aquel día había sido destinado para su primera cita. Habían decidido que sería el sábado, pero una junta muy importante para el Uchiha había cambiado para ese día y siendo que si salían juntos en domingo todos notarían que había algo raro en ello, decidieron salir el viernes.

Fue temprano, a la misma hora que salían al trabajo todos los días. Sasuke tenía todo el día planeado, pero la chica no tenía la mínima idea de lo que los esperaba, así que cuando su primera parada fue el aeropuerto de Konoha se sorprendió. No estaba lista para huir con nadie, su vida estaba ahí, y por un momento pensó en exteriorizar los pensamientos que tenía, -aun sabiendo que seguramente eran sin fundamento y exagerados- pero como si leyera su mente Sasuke la calmó.

— El jet privado de la compañía está aquí — comenta mientras se bajaban del carro, dirigiéndose al edificio principal — Vamos a hacer un viaje corto a Japón, no te preocupes — agrega con un tono alegre — Volveremos antes de la cena de esta noche.

Ella simplemente sonrió, y exigió saber a dónde irían, pero el azabache declaró que era una sorpresa, una que le gustaría.

El viaje duró un par de horas, en las cuales desayunaron sobre el jet. Aquello era muy tranquilo y sin tantas turbulencias, por lo que disfrutaron de sus waffles con frutas y nieve tranquilamente. A ella le hubiera gustado tener un poco más de privacidad, porque sentía que cada vez que la mesera se acercaba a servirles o atenderlos se les quedaba mirando de una manera muy sugestiva.

Al final descendieron, y subieron a una limosina, cuyos vidrios polarizados casi no dejaban ver a donde iban. Ella y Sasuke entonces tuvieron la oportunidad de hablar más tranquilamente, ya que el chofer tenía la separación del carro arriba.

— ¿En serio no me vas a decir a donde vamos? — indaga ella con media sonrisa, pero Sasuke solo sonrió divertido mientras negaba. Ella sentía que quería saber, el destino desconocido la tenía ansiosa.

En realidad, seguramente se sentía ligeramente nerviosa todo el tiempo que estaba a su lado, y al mismo tiempo cuando le tomaba la mano y la miraba a los ojos de aquella manera no podía evitar sentirse como la persona más segura del mundo. Era un sentimiento extraño, de excitación por lo desconocido -tanto por la sorpresa como por Sasuke en sí- combinado con una tranquilidad que la tenía sorprendida, como si su cuerpo y su mente intentaran decirle que aquello era lo correcto. Que ella y Sasuke debían estar juntos.

— Ya estamos por llegar — comenta el Uchiha llevando su mano a la mejilla de la muchacha, acariciándola — Se que te va a encantar.

— Eso no lo dudo, pero estoy algo ansiosa — masculla ella, sonrojada por la acción del chico, y algo apenada por lo que desvía la mirada, mirando hacia su regazo.

— ¿Es muy malo que diga que me encanta verte así?

Ella no puede evitarlo, se sonroja, y alza las cejas sorprendida.

— ¿Eh...? — No puede decir nada, por una parte porque no sabe exactamente a que se refiere el chico, y por otra porque se sentía apenada por la idea que su imaginación había creado en su mente.

— Vulnerable — comenta el chico riendo ligeramente — Siempre me ha encantado que seas una persona independiente, fuerte. Es una parte de ti que admiro mucho — comenta deslizando ambas manos hacia las de la chica — Pero no puedo evitar sentirme especial, al poder ver este lado vulnerable tuyo — entonces se acerca, lentamente hacia la mejilla de la chica, besándola — y saber que solo me lo muestras a mí.

El azabache la hacía de nuevo, utilizaba ese poder que tenía sobre ella y la atacaba sin piedad. Solo fue un beso en la mejilla que siguió de una mirada intensa acompañada de una sonrisa, pero fue suficiente para que en ese momento se olvidara de todo de nuevo. De sus dudas, y problemas, de sus ansias por lo desconocido. Lo único que quería en ese momento era besar a ese chico que tenía frente a ella, hasta que el tiempo se encargara de eliminar todos los contratiempos. Hasta que estuvieran tan juntos que terminasen por fundirse en uno solo.

— Eres... demasiado bueno. — comenta ella sonrojándose aún más al admitir aquello. Sasuke solo sonríe, antes de besarla en los labios, beso que pretendía ser corto y dulce, pero que Tenten prolongó en el momento que se retiraba, acercándolo un poco más a ella, acariciando su cabello.

La verdad era que tenía que detenerse pronto, el esperar tanto tiempo por aquello, el imaginárselo tantas veces, uno pensaría que le había dado tiempo para aprender a contenerse, pero la verdad era que su autocontrol tenía un límite.

— Señor, hemos llegado — anuncia en un micrófono el chofer, el carro tenía un rato detenido, pero ninguno de los dos se había dado cuenta. Ambos se separaron y sonrieron.

— Gracias Haruto — dice a través del micrófono. — ¿Lista?

— Nací lista — comenta ella sonriente.

El chico sale primero, para ayudarla salir. Pero una vez que está fuera y toma su mano se inclina hacia ella, murmurándole en el oído.

— Por cierto, soy bueno porque he tenido mucho tiempo para pensar todo lo que quiero hacer contigo — comenta el chico en voz baja algo picara — A donde quiero ir contigo — aclara sin sonar muy convincente mientras la ayuda a salir — Y ahora que puedo hacerlo no me contendré.

Tenten no pudo evitarlo, en cuanto escuchó aquella primera afirmación lo primero que vino a su mente fue una idea morbosa, pervertida, pero que de algún modo le parecía bastante, pero bastante seductora. No sabía si Sasuke pretendía insinuar algo así, pero definitivamente esperaba que así fuera. 

No fue hasta que el muchacho se hizo hacia un lado cuando fue capaz de ver donde se encontraban. El chofer ya se había ido, y ahí se encontraban ambos, frente a la entrada de Disney world Japan.

— Disney — murmura sonrojándose al recordar aquel primer beso que se dieron ya hace muchos años.

— Pensé que sería apropiado — comenta con media sonrisa, ofreciéndole el brazo para comenzar a caminar.

Ella con una enorme sonrisa en cambio toma su mano y comienza a caminar animada. Sasuke la conocía demasiado bien, y sabía que le encantaban los parques de diversiones, y se encargó de que todo fuese perfecto.

Se subieron a todos los juegos extremos primero, con pases prioritarios que el muchacho había conseguido con un conocido. Eso era para que nadie vomitara después de comer, ya que aun que nunca les había pasado, no se podía ser demasiado precavido. Algo que tendía a arruinar los parques de diversiones era esa gente que se enfermaba del estomago a medio día, y aún tenían mucho por hacer.

Comieron en un restaurante dentro del parque, de esos que tienes que hacer reservaciones con anticipación para ir, dentro de un juego de piratas del Caribe donde a pesar de que eran las dos y media de la tarde, parecía que era de noche, con velas colgando del techo dentro de frascos de vidrio, y flores de colores colgando en los barandales al lado del agua por donde los barcos del juego pasaban. Era un ambiente romántico, y ya que no había mucha gente incluso se sentía un poco privado.

— Esta langosta está deliciosa — comenta la chica sorprendida.

— Me alegro.

— Sasuke, muchas gracias — dice la chica limpiándose los labios luego de tomar agua — Se que seguramente gastaste bastante por todo esto.

— No te preocupes por eso — dice el chico tomando su mano sobre la mesa — Es nuestra primera cita oficial, ya tendremos tiempo para hacer cosas más sencillas, como ver películas en casa mientras comemos pizza cacera, o ir por nieves a Italia, tu sabes, sencillo.

La chica ríe ante la ironía del muchacho y niega.

— Se que no quieres que lo diga, pero realmente no tenías que ir a estos extremos para complacerme. Soy feliz con solo estar contigo, en cualquier restaurante de Konoha. Vamos que creo que sería feliz con ir a comer McDonalds.

— No hay juegos extremos en McDonalds — comenta con una sonrisa divertida el chico — Yo sé que no era necesario, pero quería hacerlo. Soy un Uchiha después de todo, me gusta irme a los extremos por la mujer a la que quiero. Más vale que te acostumbres — agrega con un guiño.

Tenten ríe entre dientes mientras niega. ¿Donde habían quedado los días en los que un guiño de Sasuke Uchiha no le hacían sentir nada? En el instituto claramente, donde estaban enterrados junto con sus sentimientos por Neji. Ahora era diferente, ahora se sentía como esas chicas tontas que en el instituto se morían aun que solo les dijera hola. Pero era diferente, porque él a ella la miraba diferente... incluso en esas épocas, la miraba diferente.

— Había olvidado preguntar, sobre el instituto — habla la chica — La semana pasada, cuando hablamos dijiste que gustabas de mi en el instituto ¿Es eso verdad?

— No creo que mentirte al inicio de la relación sea un buen paso ¿No crees? — dice con media sonrisa — Es verdad.

— Vaya, nunca, nunca lo noté.

— No era como si hiciera un gran esfuerzo por darme a notar. — agrega él con una sonrisa incomoda — Además, cuando llegué a intentarlo estabas tan embobada con Neji que no pensaste en verme de esa manera.

— Lo siento.

— No te disculpes — agrega riendo entre dientes — Creo que las cosas se dieron así por un motivo. Creo que si me hubieras notado en aquel momento ahora todo sería distinto, tal vez no estuviéramos aquí.

— Es que... son tantos años.

— Soy alguien paciente — dice sonriente — O terco — agrega frunciendo el ceño ligeramente — No sé bien que soy.

— Persistente — dice ella con media sonrisa. — Me alegra que seas así.

Ella le acaricia la mano, mientras se miran sonriendo, realmente no había necesidad de decir algo, el momento era perfecto solo con ellos dos, ahí, juntos.

— Tu celular está sonando. — comenta el chico separando su mano, ella algo sorprendida se da cuenta que es cierto, la verdad es que se había perdido en los labios del chico. Genial, la gente normal se perdía en los ojos de las personas, ella no podía evitar perderse en sus labios. Tal vez su inseguridad terminaría por morir antes de lo que esperaba.

— Es Kiba — dice mirando la pantalla.

— ¿Por qué no respondes? — propone el chico.

— ¿Seguro? Está bien... ¿Bue...?

— ¡No vas a creer lo que acaba de pasarme! Tamaki me dijo que no me miraba de ninguna manera, o sea, que no se sentía atraída por mí. ¿Por qué se acostaría conmigo si no se sentía atraída? Al menos por mi físico vamos ¿¡Qué demonios!?

— ¿Hablaste con ella?

Mas bien ella habló conmigo —  en el fondo se escucharon el claxon de un par de carros — ¡Tu madre imbécil! Lo siento, estos idiotas se me atravesaron.

¿Vas hablando por teléfono mientras manejas? — exclama la chica sorprendida, Sasuke alza las cejas — ¡Detente! o Cuelga.

— Vale, vale — se escuchó como renegaba por lo bajo y entonces retomó el celular — Listo, me he estacionado ¿Contenta?

— Al menos sabré que no morirás por mi culpa, ¿Qué pasó?

— Sería culpa de Tamaki de todas maneras.

— Yo creo que sería por culpa de él mismo — comenta Sasuke.

— ¡Lo escuche! Dile que no se meta, si he sido el único que lo ha apoyado. Oh... ¿Están en su cita?

— Si — responde la chica sonrojándose.

— ¡Ah! Lo lamento, te he interrumpido ¡Te marco después! Oye, pero ¿A dónde fueron?

— Japón, Disney — dice ella sonriéndole al azabache quien le corresponde la sonrisa.

— ¡¿Disney?! ¿No van a llegar a la cena de hoy? Puedo cubrir por ustedes.

— Gracias, pero no será necesario. Ahí estaremos.

— Genial, entonces hablamos a la noche.

— Vale, vale. Adiós.

— ¡Suerte!

— Vaya con Kiba — ríe ella negando — Parece que ahora está molesto porque Tamaki le ha rechazado.

— ¿Es que le gusta?

— Creo que sí, pero me parece que lo suyo es más que ha herido sus sentimientos. Kiba puede ser muy cabezota, aún si no quiere algo una vez que no puede tenerlo se vuelve...

— ¿Obsesión?

— Algo así. — asiente la chica. — En fin. ¿Donde estábamos?

— Yo estaba a punto de hacer esto — comenta levantándose un poco, y acercándose para darle un beso sobre la mesa.
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Siempre que terminaban era lo mismo, él la abrazaba por un momento, con sus cuerpos desnudos bajo las sabanas uno junto al otro, sintiendo el calor de la emoción lentamente desaparecer. No charlaban, no hacían nada en ese preciso instante. Simplemente disfrutaban de su compañía, y una vez que toda excitación hubiera desaparecido él se levantaba y se ponía los bóxers, listo para preparar algo de comer antes de ver una película.

Debía de admitir que aquello parecía bastante a una relación, estaban casi todo el tiempo juntos, a pesar de que no siempre se encontraban en circunstancias como aquellas, muchas veces eran ellos dos solos, con compañía y muchas veces ni siquiera mostraban afecto alguno. Aun que si lo pensaba ¿Realmente había afecto ahí? Ella no podía decir que sentía algo más que atracción sexual hacia Menma, sin embargo siempre que estaban solos no podían evitar involucrarse en actividades como aquellas. Eran amigos, pero más que eso, eran amigos con beneficio, desde aquella vez en Konoha.

Menma era su escape, siempre que Neji decía algo sobre Temari, o que había demasiado estrés por la escuela -que en aquella semana era frecuente-, recurría a Menma. Él la hacía sentir bien, le daba un lugar en el que no tenía que preocuparse por sentimientos, por nada, simplemente era dejarse llevar por las reacciones químicas de sus cuerpos, los cuales debía de admitir habían resultado ser más compatibles de lo que hubiera esperado. Había pasado demasiado tiempo, desde la última vez que tuvo relaciones como debían de ser, casi había olvidado cómo se sentían. Por lo que en aquella última semana se había encargado de recordarlo más de dos veces al día.

La verdad era que no tenía mucho tiempo haciendo aquello con el chico, pero había sucedido en tantas ocasiones en esa misma semana que se sentía ya como si fuera costumbre.

— Tenemos examen mañana — informa Sakura entre dientes, Menma gruñe como si aquello fuera tema prohibido y se aleja de la chica, estirándose al lado de ella.

— ¿Estabas pensando en eso mientras...?

— ¡No! — interrumpe, dándose la vuelta para verlo de frente, riendo entre dientes— Pero acabo de recordar.

— Menos mal, pensé que estabas pensado en Kuramoto-sensei mientras lo hacíamos.

— Creo que acabas de matar mi libido, por siempre — dice con media sonrisa.

— Oh, no.

— En verdad, no creo que pueda evitarme nunca más — dramatiza ella volteando los ojos.

— Tal vez podamos arreglar eso — ronronea Menma apoyándose con el codo sobre la cama para acercarse a darle un beso a la chica, lento, tierno.

— No creo que sea posible — murmura ella — Mi deseo sexual ha pasado a mejor vida.

— Ya veremos — repite él besándola de nuevo, esta vez con mucha más pasión, mucho más deseo. Pero no se detiene ahí, al terminar de saborear sus labios besa su mandíbula, su oreja, su cuello, y se entretiene ahí mientras la chica intenta averiguar cómo es que podía sentirse tan excitada de aquella manera tan pronto después de todo aquel "Ejercicio".

Desgraciadamente el timbre tenía otros planes para ellos.

— Tienes que atender — dice la chica rodando los ojos ¿Como era que hacía aquello con la lengua?

— ¿Segura?

— Mmm... Si — declara separándolo lentamente, y sonriendo con picardía. Menma imita aquella sonrisa, y le da un pequeño beso en los labios antes de levantarse a buscar sus bóxers.

— Ahora vengo — dice colocándoselos y tomando la bata del perchero en la entrada de su habitación 

— Esto no termina aquí.

Sakura simplemente sonríe, y se levanta ella misma mientras el muchacho desaparece por la puerta. Había una bata rosada, que seguramente Menma tenía ahí para sus compañeras eventuales, la cual últimamente solo olía a su perfume, era suave y le encantaba, así que se la puso rápidamente, pensando en ir por un vaso con agua antes de que aquello se volviera a poner caliente.

— Por favor, vete.

— ¡Pero Menma!

— No tengo tiempo para esto ahora, estoy con alguien — dice el chico en un tono más fuerte. Sakura se acerca al final del pasillo, asomándose ligueramente, el muchacho tiene abierta la puerta, pero la sostiene con una mano, como si se asegurara de que quien fuese con quien discutiera no fuera a entrar. — Vete.

— Menma...

— Adiós — declara el chico entrando dando espaldas a la casa y cerrando la puerta frente a sí. Se queda un momento ahí, mirando la puerta de madera, antes de notar la presencia de Sakura. — Sakura, lamento eso.

— ¿Quien era? — indaga la chica con las manos en las bolsas de la bata. — ¿Una de tus conquistas?

— Nada de eso — dice con un suspiro — en realidad es algo complicado.

— ¿Qué tal si hago café? — propone ella comenzando a caminar a la cocina — Así podemos conversar mejor.

El café era instantáneo, después de todo el real solo lo utilizaban para las noches de estudio, esos momentos en los que necesitabas estar despierto, aquel era descafeinado. Ambos amaban el aroma y el olor a café. Se encontraban sentados en la sala de la pequeña casa del chico, ella en el sillón pequeño y él en el de al lado, cerca de ella.

— Es mi prometida — declara mirándola de reojo, esperando alguna reacción por parte de Sakura. Pero la chica no se inmuta, lo cual no sabía si le irritaba o le alegraba, porque por una parte no la había hecho sentir mal, pero por otra eso significaba que no sentía nada importante por él. Pensaba dejarlo pasar, pero su indiferencia realmente comenzó a molestarlo después de unos segundos, y a pesar de que se creyó más maduro habló — ¿En verdad no te molesta tener relaciones con un hombre prometido?

— Calla, estoy intentando digerirlo — confiesa alzando una ceja, dejando ver como aquel pensamiento realmente la había sacado de su zona de confort. — ¿Cómo es que estás prometido?
— Es algo que siempre he sabido, desde que estaba pequeño. Sabía que Miko era la chica con la que pasaría el resto de mi vida, pero no fue un llamado de amor ni nada por el estilo, nuestras familias lo concretaron antes de que naciéramos. La verdad es que nuestro matrimonio beneficia a ambos clanes, la familia de Miko está en la política y nosotros tenemos el tema de la seguridad. Así que, es algo rotundo.

— Vaya, entonces ¿Realmente no tienes libertad para escoger a quien amar?

— Eso puedo hacerlo, la libertad de amar y de sentir siempre la he tenido. Pero nunca me he dejado sentir nada por nadie ya que si lo hago se que comenzaré a dudar sobre mi papel... y eso no puedo dejar que suceda.

— ¿Qué pueden hacerte? — inquiere ella, Menma no responde lo cual la preocupa ligeramente — Menma ¿Qué cosa tan mala pueden hacer para que accedas vivir de esa manera?

— No te preocupes por ello, no es nada malo en sí. A mí no pueden hacerme nada. Pero es algo a lo que ya me he resignado, mi vida no me pertenece, y mi único propósito es cumplir con las expectativas de los ancianos del clan. He hecho paz con mi destino desde hace tiempo, no me molesta.

— No entiendo, como es que puedes vivir así.

— Son los beneficios de ser un Tatsumaki supongo — dice sarcásticamente, alzando los hombros dando a entender que no le importa — En fin, ella es el motivo por el cual no puedo estar con nadie. Aún si nuestro compromiso no ha salido a la luz, nunca he creído necesario atraer a una tercera persona a esta complicada situación. Nadie se merece pasar por eso.

— Pero si esa persona te ama...

— No importaría de cualquier forma. Además, no es como que haya nadie que lo haga — declara con un tono ligeramente dolido, se había herido con sus propias palabras, como una navaja de doble filo.— La realidad es que nuestro matrimonio no ocurrirá hasta que me vuelva el líder del clan, no solo como suplente como he hecho últimamente. Después del nombramiento, comenzarán a planificar mi boda... es por ello que lo he estado aplazando en realidad. No pueden nombrarme sin cierto requisito que no he hecho mucho esfuerzo por cumplir.

La verdad era que ese requisito era Naruto, no podía ser nombrado líder del clan hasta que el rubio accediera a serlo también a su lado. Debido a que aquel clan se lideraba por una pareja -no amorosa claramente, sino de trabajo-, era necesario que esa segunda persona accediera a ser nombrada. Era por ello que no había buscado al rubio aún, al menos no para hablar con él de esos aspectos en sí. Aún que si había disfrutado haberlo preocupado las últimas veces que lo miró en Konoha.

— ¿En verdad estás bien con todo eso?

— ¿Te preocupa?

— Claro, eres mi amigo. No me gusta ver como este tipo de vida se les fuerza a mis amigos, lo he mirado con Hinata, Sasuke, Kankuro, nadie parece tener una opción, pero tu pareces tenerla.

— Pero no la tengo — declara de nuevo — La alternativa no es algo que pueda considerar, así que ya te he dicho, estoy bien con lo que me toca. Solo espero disfrutar del tiempo libre que me queda.

— Pero...

— Sakura, cambiemos el tema. Por favor — agrega una vez que se dio cuenta de que había hecho el primero comentario con demasiada fuerza. La chica asiente con una mueca de disgusto, claramente no conforme con todo aquello. — ¿Qué tal si comemos algo y luego vamos con Neji para estudiar para el examen de mañana?

— Está bien, aun que debo de admitir que el estudiar para un examen que se hará en sábado no es de dios.

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— Vamos Kiba, ¡Dile! — exclamaba Naruko mientras miraba a Shino de reojo, quien despreocupadamente comía un pedazo de pizza. — ¡Naoko es un mejor nombre que Anna!

— Pues, si es bonito nombre, si.

— Kiba, dile a Naruko que no toda la gente comparte la afición de su familia por ponerle nombres a sus hijos que suenen igual a los suyos o a los de sus hermanos.

— Realmente en tu familia tienen esa tendencia — asiente Kiba dándose cuenta de aquello, la chica frunce ligeramente el ceño — Naruko, Naruto, Minato, Miako... ¿No ha pensado tu madre en tener otro varón y llamarle Kushito?

— En realidad mi madre nombró solo a Naruto, mi padre nos nombró a los demás.

— ¿Kushina-san se quedo sin imaginación? — inquiere Kiba.

— No, mi padre pensó que era gracioso como nos parecíamos Naruto y yo, por eso decidió ponerme Naruko. Naoko era el nombre que mi madre quería ponerme, pero mis padre hicieron una apuesta y perdieron.

—¿Y por qué a Minato lo nombraron como tu padre?

— Porque Naruto era el nombre del abuelo de mi madre, es él quien inspiró a Jiraiya a escribir, por lo que nombró al personaje principal de su libro como él. Por ello, mis padres habían llegado al acuerdo de ponerle el nombre de mi padre al segundo varón.

— ¿Y Miako?

— Fue porque sonaba gracioso — comenta ella con cara de fastidio — Ya había un Naruto, Naruko, y Minato, faltaba una Minako, pero mi madre pensó que sería el colmo y le pidió hacer algo distinto. Al final le gustó Miako.

— Tal vez ustedes deberían hacer eso — comenta Kiba meditando.

— ¿Nombrar algo gracioso a nuestra hija? — inquiere Shino no muy alegre por la sugerencia.

— No, no. Apostar algo, el que gane puede nombrar a la bebe. Como contigo, Naruko.

— Naruko nunca accedería a...

— Me parece bien — interrumpe la chica a su novio — ¿Tienes algo en mente?

Kiba se quedó en silencio, meditando sobre aquello, pero no por mucho. No habían pasado ni dos segundos cuando la imagen de Tamaki apareció en su mente. El momento en que la chica le dijo que no lo miraba de ninguna manera romántica se presentó en sus recuerdos, e hizo que de nuevo le hirviera la sangre.

— No pienses tanto que se te van a quemar los fusibles — pide Shino — Te estás poniendo rojo.

— No es nada de eso — replica el Inuzuka con un suspiro, desviando la mirada a la ventana. la rubia y el azabache se voltean a ver extrañados — Es Tamaki.

— Oh, eso de nuevo — menciona Shino — ¿Sigue insistiendo en hablar contigo sobre lo que sucedió?

— No — declara volteándolos a ver — Al contrario, me confrontó y me dijo que no era nada del otro mundo y que no tenía que preocuparme porque no sentía nada por mí.

— Pues, eso es bueno ¿No? — inquiere Naruko, Shino la voltea a ver y niega ligeramente — ¿O es que te gusta?

— ¡No! Quiero decir, si que es algo bueno, ¡Me alegra saber que hay gente como ella todavía! Que no hacen drama. Debería estar aliviado porque las cosas volverán a la normalidad.

— Pero no lo estás — declara Shino.

— ¡No! Y no entiendo, bueno si, si entiendo porqué ¡Es que me ha dicho que no siente nada por mi! Como si hubiera algo malo conmigo o algo ¡¡Como si eso fuese impensable!! ¿Entonces porqué se acostó conmigo? ¿¿¡Por lástima!?? Mi ego está herido y no sé qué hacer.

— Vamos, vas a superarlo — comenta Shino con media sonrisa — Después de todo eres tú.

— ¡Exacto! Soy yo, no entiendo cómo es que puede sentir lástima por mí. ¡No necesito que nadie sienta lastima por mi! ¿Qué clase de persona hace eso? ¿Tener sexo con alguien por lastima? Es una maldita, una z...

— Alto, cuida tu vocabulario — pide Shino mirando a Naruko.

— Lo lamento — dice el Inuzuka mirando a la rubia. — Es solo que, este tema me alteró un poco.

— ¿No has pensado que tal vez, no es solo tu ego el que ha salido lastimado? — inquiere la rubia — Tal vez es algo más.

— ¿Qué puede ser? — replica el chico.

— Pues, tal vez te ha lastimado que dijera que no sentía nada por ti. Que no te miraba de una forma romántica — comenta ella con media sonrisa.

— ¿Por qué me lastimaría eso? — indaga Kiba escéptico.

— Porque te gusta — declara la rubia con una sonrisa de suficiencia — Tamaki te gusta, y el conocer que no siente nada por ti ha herido tus sentimientos. Por eso te ves en la necesidad de insultarla, como si eso te fuese hacer sentir mejor.

  Eso... eso ¡Es absurdo! — el chico mira a Shino entonces — Shino, dile a tu novia que deje de tomar tantas vitaminas que le están dañando el cerebro.

— Yo creo que Naruko tiene razón — comenta el chico.

— ¡Ahora si se ponen de acuerdo! Son de lo peor.

— Vale, tranquilo. Si no es así, no es así. Eres peor que un niño pequeño — replica el chico.

— ¡Oh! Ya sé que apostar — exclama Naruko.

— ¿Es algo sobre mi? Por favor que no sea sobre mi — pide Kiba.

— No todo es sobre ti — replica Naruko — No. Es sobre Temari, no sé porqué recordé pero ¿Por qué no apostamos si es que si está embarazada?

— Está embarazada — afirma Kiba — No ha dicho nada oficialmente pero lo sé.

— ¿Como lo sabes? — indaga Kiba.

— Hay muchas cosas raras en su cuarto, el otro día entre por una película y me encontré un libro de esos que tienes tu — comenta mirando a Naruko — Supongo que aún no sabe como decirlo.

— Tal vez lo diga en la cena de la noche — comenta Naruko — Entonces no funcionará.

— ¿Por qué no apostamos el género de su bebe? — propone Shino.

— Me sabe mal apostar algo así — comenta la rubia.

— Pero apostar si está embarazada ¿No? — replica Kiba — Interesante.

— Mm... vale, supongo que está bien.

— Yo pienso que será un niño — comenta sino.

— Pues bien, porque yo pienso que va a ser una niña.

— ¿Segura que quieres apostar eso? — indaga Kiba — Temari después de todo tiene dos hermanos, aun que no sabemos quién es el padre, podría venir de una familia de varones.

— No importa, yo tengo un presentimiento — declara la rubia con media sonrisa.

— Entonces el destino del nombre de nuestra hija descansa en el género del bebe de Temari.

— Así es — ríe la chica entre dientes — ¿No es emocionante?
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— ¿Ya decidieron que vamos a cenar? — pregunta Temari, llegando a la cocina donde el resto se encontraba, se seca el cabello ya que acababa de salir de bañarse.

— No — responde Kankuro algo fastidiado — Además, al parecer Shikamaru y Chouji no se quedarán, que tienen cosas que hacer dicen.

— ¿Que puede ser más importante que cenar con sus amigos? — inquiere la rubia.

— Es viernes — responde Shikamaru con media sonrisa — Tengo una cita, con Akari.

— ¿Tienes novia? — exclama Naruto extrañado — ¡¿Por qué a mí nadie me había dicho nada?!

—No es mi novia. Al menos no aún, estamos saliendo. Solo Chouji sabía. — comenta Shikamaru.

— E Ino — agrega el aludido. Shikamaru lo voltea a ver con el ceño fruncido — Es mi novia — dice como escusa.

— Da igual, ahora todos saben.

— Todos menos Tenten — puntualiza Temari — ¿Piensas decirle?

— Tenten sabe. Digo, no sabe que ya estamos saliendo pero sabe que siento algo por ella.

— Pero por cortesía...

— No hagan un gran alboroto de ello, solo estamos saliendo, no sé si algo serio va a suceder. Así que déjenlo así, si llegamos a algo más yo le diré a Tenten si eso los pone contentos.

— Vale — responde la rubia no muy convencida.

— Volviendo a lo de la cena — Interrumpe Kiba — ¿Vamos a quedarnos aquí verdad?

— Ese es el plan — asiente Kankuro.

— ¿Y si pedimos comida Hindú? — propone Hinata — Naruto-kun y yo fuimos a un restaurante muy bueno hace un mes, y tengo antojo.

— ¡Antojo! — exclama Ino — ¿No estarás embarazada o sí?

— ¡N-...!

— ¡¿Es verdad eso Hinata?! — exclama Naruto sorprendido algo alarmado sin saber que sentir.

— ¡N- no! Nada de eso y-yo... Solo quiero comida hindú.

— Pero tendría sentido — agrega Ino — Has estado viniendo mucho aquí secretamente, y últimamente parece que Tenten y Temari parecen ocultar algo.

— Ahora que lo mencionan si había un libro pre-natal en el cuarto de Temari — reflexiona Kankuro.

— Ah... — Hinata se encontraba sonrojada, mirando a todos lados sin saber dónde meterse.

— Hinata no está embarazada — interrumpe Temari con un suspiro, todos la voltean a ver y ella los observa antes de volver a hablar — Yo lo estoy.

— ¡¿Qué?! — exclama Naruto sobre actuando un poco, la realidad ya había escuchado algo de Kiba pero quería mantener apariencias — Entonces Hinata ¿No? — la chica niega, Naruto se queda serio 

— Se que debería estar aliviado pero...

— Naruto-kun, no estoy lista para tener bebes. — interrumpe la chica roja como un tomate.

— ¡Ah! No, no, ¡Si yo tampoco! — se rasca la cabeza y ríe nerviosamente — Pero supongo que si me hace ilusión. Algún día...

— ¡No es momento para tus tonterías Naruto! — exclama Ino acercándose a Temari — ¿Como que estás embarazada?

— Tengo diez semanas, un poco más — comenta sonriendo con pena.

— ¿Y el padre? — indaga Kankuro seriamente, en shock en realidad, no podía pensar en nada.

— No correspondió — dice la chica con un tono que deja en claro que no desea hablar de eso. — No es Neji — dice entonces mirando a Chouji quien parecía querer preguntar eso — Pero ya sabe — agrega mirando a Kiba quien también iba a hablar — Cuando estuvo aquí, el fin de semana pasado le dije.

— Vas a ser mamá — comenta sorprendido Naruto — ¡Felicidades! — exclama el rubio levantándose de la silla y lanzándose a la rubia abrazándola. El resto se queda al margen sin saber qué hacer.

— No se preocupen chicos, sé que no es la mejor manera para tener un hijo pero... Hare esto, me enfrentaré a esto. La gente dice que a veces las cosas pasan por un motivo ¿No? Aún si tengo que hacerlo sola.

— No vas a tener que hacerlo sola — dice Kankuro acercándose a la rubia, y abrazándola también. El resto se acercó a su vez, dándose todos un abrazo grupal. — Me tienes a mí, y tienes a tus amigos.

— ¡Espera a que Shino y Lee se enteren! — exclama Ino — Sus bebes serán la primera generación de nuestro grupo.

— ¡Esta es la mejor noticia de la semana después de lo de Sasuke y Tenten! — grita Naruto desde el centro, donde apenas podía respirar.

En dos segundos todos se separaron, dejando al rubio en el centro y mirándolo con intriga.

— Cof, cof Imbécil Cof. — murmura el Inuzuka mirando al rubio que se sonroja ligeramente.

— ¿Qué pasa con Sasuke y Tenten? — indaga Ino, alzando una ceja y cruzándose de brazos.

— Ah, pues. ¡Nada! ¿Qué con ellos?  — ríe nerviosamente, y el timbre suena — ¡Oh! Deben de ser Shino y Naruko que vienen a cenar — dice comenzando a deslizarse fuera del circulo, pero Temari lo empuja, mientras Kiba va a abrir la puerta. En efecto las personas que entraban eran Shino y Naruko, pero también Lee y Ayame.

— ¡¿Qué pasa aquí?! — exclama Lee al ver aquella escena.

— Naruto sabe algo sobre Sasuke y Tenten que no nos quiere decir — declara Kankuro cruzándose de brazos también.

— ¿Es que la gente de este grupo no puede tener intimidad? — inquiere el rubio.

  No — declaran todos a la vez, con cada extrañada, como si aquello fuera obvio.

— Vale, pues que... — mira a Shikamaru de reojo quien luce algo aburrido por todo aquello — ¿Tengo que decirlo?

— Si — declaran todos menos Shikamaru, quien en ese momento se encontraba divertido observando la expresión del rubio, como si fuese a decir algo que fuera a traicionar la amistad que tenía con el Nara.

— Pues que han salido en una cita ¡Que no saben que va a pasar! Pero que es una cita — declara Naruto rápidamente. Todos comienzan a hablar sobre aquello, de manera desordenada, diciendo que ya era hora, o ya se lo esperaban. Chouji miraba con preocupación a su amigo.

— ¿Por qué no había escuchado de eso Naruto-kun? — indaga Hinata de pronto.

— Ah, es que Sasuke me ha pedido que guarde el secreto — comenta rascándose la cabeza apenado — ¡Por eso es que les pido que guarden el secreto! Hasta que estén listos para decirnos.

— Claro — declara Temari sonriente — Solo nos alegramos por ellos, es bueno saber que al fin Tenten se animó.

— Aun que, si que eres mala persona Naruto — exclama Kiba.

— ¡¿Ah?! ¿Por qué? ¿Qué he hecho yo?

— Chouji le cuenta todo a Ino, y tu no le dijiste a Hinata ¿Qué clase de matrimonio les espera si guardan secretos?

— ¡¿Ah?! — el rubio voltea a ver a Hinata quien al escuchar aquel comentario se deprime, casi mostrando un aura negra a su alrededor — ¡Hinata-chan! No... yo... Ah... ¡Kiba!

Se encontraban discutiendo todos, algunos recriminando lo que acababa de hacer a Kiba, otros hablando de lo de Tenten y Sasuke.

— ¿Por qué tanto alboroto? — pregunta una voz de pronto, interrumpiendo el escándalo. Se quedan en silencio mientras voltean a la entrada, por donde Tenten y Sasuke entran.

— ¡Felicidades! — Exclaman varios, entre ellos Lee y Kankuro, así como Temari quienes se acercan a abrazarlos.

— ¡¿No que no iban a decir nada?! — Masculla Naruto entre dientes.

Algo sorprendida al principio Tenten no sabe qué hacer, así como Sasuke, pero no tardan en comprender lo que pasó y reciben los abrazos de su amigos, que en ese momento parecían demasiado extasiados como para estar contentos solo por su noticia.

— Supongo que Kiba iba a ceder ante sus impulsos en algún momento — declara Sasuke mirando al aludido, el chico ríe burlescamente ante aquel comentario.

— ¿Kiba sabía? — indaga Shino, al decir aquello todos voltean a ver al Inuzuka. — ¿Y no dijiste nada?

El chico se alza de hombros con media sonrisa, y le guiña el ojo a Tenten, era claro que él no había soltado la sopa.

— ¿Naruto? — inquiere Sasuke con el ceño ligeramente fruncido.

— ¡Lo siento! ¡Es que me puse tan contento por que Temari va a ser mamá que se me salió! — Exclama el rubio sintiéndose muy nervioso.

— ¿Mamá? — inquiere el Uchiha, entonces aquella suposición era verdad.

— Voy a tener un bebe — declara la chica con media sonrisa, mirando principalmente a Shino y Lee con sus parejas, que eran los que acababan de llegar y no se habían enterado.

El escándalo regresó rápidamente, los nuevos abrazaron a Temari, Lee se alegró de sobremanera por la noticia, ahora serían tres bebes en camino. Sasuke se acercó a hablar con Naruto, y reclamarle un poco, aun que realmente no importaba ya, y Tenten se acercó a Kankuro quien lucía más serio que el resto.

— ¿Estás bien? — indaga la chica a su lado.

— No lo sé. ¿Sabes quién es el imbécil que la embarazó y no se hará cargo? — indaga en voz baja, con los brazos cruzados.

— No quiso decirme — dice ella negando — Solo sé que es el chico con el que salió en Suna.

— Yo tampoco se quien es, pero si me llego a enterar seguro le parto la cara.

— Calma — dice ella despeinándolo un poco — Deja el drama para después, hoy es un buen día.

— Si, supongo. ¿Hablaste con Shikamaru? — indaga de pronto observando como el Nara se encuentra algo aislado de toda la celebración, al lado de Chouji escuchando como Ayame y Naruko comienzan a soltar consejos y a hacer preguntas por montón.

— No, pero él sabía... digo... No sabía en sí, pero sabía.

— Eso mismo dijo él.

— ¿De qué?

— Está saliendo con Akari — comenta con media sonrisa. — ¿No es raro? ¿Verdad?

— Supongo que un poco — admite ella con una sonrisa torcida — Pero ya pasará, después de todo somos amigos.

— Bueno, Shikamaru y yo nos vamos — declara Chouji interrumpiendo el desastre, algunos se quejan y preguntan el motivo — Antes de su cita este muchachón tiene que ayudar a mi madre con su restaurante, necesita mover unas cosas y somos los únicos machos machotes que conoce.

— A buena hora se le ha ocurrido a tu padre lastimarse la rodilla — replica Shikamaru.

— Anda, no seas flojo. Entonces nos vamos. ¡Hasta mañana!

— Nos vemos — agrega Shikamaru.

Antes de salir el Nara voltea a ver a la chica, y le dedica media sonrisa, no era mucho, no eran palabras, pero con esa sonrisa Tenten logró sentirse en paz. Antes de salir, Shikamaru se topo con Sasuke al lado de la entrada, y mientras nadie miraba, ni siquiera Tenten, le dio la mano.

— Cuídala mucho.

— Eso haré.

5 comentarios:

  1. <3
    Jajaja, no sé si te lo tomes a mal, pero siempre me salto las partes de Sakura y Menma... Lo siento xD
    Bueno, el capitulo me gustó mucho UwU la cita de Sasuke con Tenten me pareció muy linda, estuvo bien que la pusieras.
    Sobre Kiba y Tamaki, vaya, jsjsjs esa pareja me agrada bastante. Espero que terminen juntos.
    Espero la siguiente actualización (:
    ¡Saludos!

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  2. ¿COOOOOMO QUE NO LO IBAS A COLOCAR????? si fue lo mas hermoso de todo el capitulo!!!! jajajaja quizás exagero xD es que me trae algunos recuerdillos... bueno, me gusto mucho! Sasuke es un amor <3 me gustaría saber si mas tarde ocurre algo interesante( espero que si), es que estaba viendo los títulos en la lista de capítulos y son prometedores xD en fin~ me gusto este capi, es una pena que aun no tengas una fecha para el próximo :I igual estaré al tanto nos vemos. <3

    - Gyabeba

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  3. Hola Como estas ya ase mucho que no actualizas quisiera saber si vas a seguir la historia por que ciertamente es muy buena como para que no la sigas espero que hayas tenido un Feliz Año Nuevo Saluditos y Besitos

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  4. Hola feliz año nuevo, espero que estés bien, he esperado mucho por la continuación de tu fic, también espero que pronto, por favor ,puedas continuarlo... saludos!

    Jess!

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  5. Vuelve pronto, T.T porfavor

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