20 mar 2016

32 - Breaking News

Bien, se que no cumplo y que soy horrible pero ando vuelta loca :/ me quede estancada en un pedasito del capiitulo, la parte de Neji y Menma que pues al final improvisé un poco, vamos que ya tenía preparado hacer eso pero la manera en la que sucedió pues fue diferente a como la habia pensado en un inicio.

en fin, aquí sigue la continuación, se desarrolla 1 mes despues del ultimo capitlo, cumplen 1 mes de novios tenten y sasuke, Temari tiene unos 4 meses de embarazo y naruko unos mas asi que carga una panzóta. En el capitulo se ve un poco de tenten y sasuke, de shino, naruko y kiba, y por fin tendrá un fin eso que a varios no les gusta x) que es el asunto de Menma y Sakura.

Espero les guste, acabo de terminar de editar las faltas de hortografía pero siempre me como algo así que cualquier cosa horrible me avisan.

gracias por leer a pesar de mis desapariciones continuas

32. Breaking News



Muchas cosas habían sucedido en aquel mes para él. Había tenido lo que serían ya seis exámenes, de ámbito teórico y práctico, tres exposiciones y una investigación exhaustiva. Además las cosas en su clan no estaban muy bien, los líderes de las familias y consejeros comenzaban a impacientarse con su actitud apática, por lo que los comentarios despectivos y las tareas extra llegaban por montones, de manera que se sentían como castigos. Ciertamente el mes de octubre se había sentido tan eterno que estaba agradecido que ya estuviera a punto de terminar.

Pero no el cien por ciento de su mes había apestado, al menos tenía esos momentos que pasaba con Sakura, estudiando, comiendo, viendo series o teniendo sexo. Esos casi fugases momentos que hacían que su día fuera mejor. Era muy irreal desear que todo lo demás se borrara y solo quedaran esos momentos que hacían que todo valiera la pena, pero a pesar de que siempre se había creído alguien realista y con los pies bien puestos sobre la tierra, no podía evitar de pronto encontrarse pensando en lo genial que sería que el tiempo se detuviera y todo siguiera así. Lo bien que se sentiría saber que las cosas no cambiarían pronto... pero la verdad, era que incluso eso estaba a punto de terminar. Así como el mes de octubre, su supuesta relación con Sakura estaba a punto de terminar.

La puerta sonó a la hora esperada, habían quedado de estudiar, y él esperando se había quedado dormido en el sofá, por lo que el timbre de su casa se había sentido más como un castigo que como el aviso de la llegada de alguien. A duras penas se levantó, sintiendo los ojos pesados y amenazando con cerrarse. Al abrir la puerta y ver a su anfitrión, la chica sonrió de lado con algo de burla.

— ¿Estabas dormido? Tuvimos clase hace tres horas.

— Si, y he dormido dos horas y media fabulosas — responde el chico comenzando a caminar hacia la cocina — Haré café.

— Si, has eso — ríe Sakura tomando asiento en el sillón de la sala, dejando enseguida su mochila en el suelo, el cual parecía ser el único lugar disponible para poner algo — ¿No tuviste tiempo de limpiar en toda la semana?

— No tuve tiempo de vivir — corrige Menma abriendo la puerta de la cocina para entrar, pero antes de hacerlo se detiene y voltea a verla — Yo limpio en un momento. ¿Quieres café?

— Ya lo sabes — asiente ella sonriéndole ligeramente, el chico asiente dando una mirada cautelosa a la chica antes de voltear de nuevo a la puerta para entrar a la cocina, dejando la puerta abierta detrás de él.

— ¿Como estuvo tu comida con Neji?
— Bien, supongo. Sigo sin sentirme muy cómoda con él — confiesa la chica con un suspiro — Se que no he dicho nada, pero creo que ese es el problema. El negarlo solo hace que lo tenga más presente. ¿Entiendes?

— Entiendo — admite desde la cocina, en donde se encontraba sirviendo dos tazas de café negro.

En verdad la entendía, y no solo por el hecho de que desde que habían comenzado con aquel juego no había mencionado como se sentía hacia ella, ya que era como si Sakura se hubiera olvidado de aquello, y él no quería recordarlo, porque sentía que el repetirlo complicaría las cosas más. Estaba en negación al pensar que podría seguir así con Sakura por mucho más tiempo sin consecuencias, sentimentales y políticas, ya que la fecha límite para hablar con Naruto estaba más cerca que el próximo examen del Lunes.

— Menma ¿Puedes venir por favor? — escucha que dice la chica desde la sala.

— ¿Qué pasa?

El aludido entra con ambas manos ocupadas, con las tazas llenas de café instantáneo, para encontrarse con la chica sosteniendo un papel azul. El papel azul que no quería que mirara, y por el que había dicho que él se encargaría de limpiar.

Sakura no lo miraba, estaba ocupada escaneando por segunda vez el papel que tenía enfrente. Habían muchos papeles en la mesa del chico, la mayoría eran trabajos de clase, información, copias de libro y correspondencia. Parecía que se había encargado de apilar papeles toda la semana en la mesa de la sala, y eran tantos que pensó que sería una buena idea ayudar al chico a limpiar, a pesar de lo que él le había dicho, así ahorraría tiempo. Pero cuando comenzó a organizar los papeles encontró aquel folder manila, del cual se deslizó ese pequeño pedazo de papel azul. No iba a leerlo, no tenía ninguna intención de violar la privacidad de Menma, pero al levantar el papel no pudo evitar notar ciertas palabras en el texto que atrajeron su atención. 

El papel que Sakura sostenía era el ultimátum de su clan, en el cual le decía que tenía hasta el día cinco del siguiente mes para resolver los problemas que interfieren que tome el liderazgo oficial. O en otras palabras, tenía hasta el cinco de noviembre para hablar con Naruto y convencerlo de unirse al liderazgo con él, antes de que tomaran las medidas en manos propias.

— ¿Qué es esto? — inquiere mostrándole el papel, algo derrotado el muchacho se sienta a su lado y deja las tazas sobre la mesa, arriba de un par de correspondencia.

— Un ultimátum — declara con un suspiro — Mi tiempo libre se terminó.

— Eso quiere decir que... ¿Vas a ser el líder de tu clan?

— Tengo una semana para conseguir lo que quieren, o lo tomarán ellos por la fuerza.

— ¿Qué es lo que quieren? — indaga con algo de duda.

— No puedo decirlo — declara con pena en los ojos.

— ¿Es difícil?

— Algo. Es algo que realmente no depende de mí. — admite recostándose en el sillón, dispuesto a mirar el techo mientras deja que sus pensamientos lo asechen.

Sakura solo lo observa, mira como la expresión decidida -aun que algo triste- de tomar el liderazgo de su clan había cambiado en aquel mes, ahora parecía más triste, con más dudas. Como si tuviera algo que perder.

— ¿Qué pasó? — pregunta la chica — ¿Qué pasó con esa convicción que tenías hace unas semanas?

— No tengo idea. — admite volteando a verla de lado — O tal vez si tengo un poco de idea...

— ¿Puedo ayudar en algo?

— No — declara soltando aire de golpe, y sentándose bien de nuevo en el sillón.— No hay nada que puedas hacer.

— ¿Seguro? Si hay algo...

— Ámame — declara de golpe sin animarse a ver su rostro, pero sabe que al decir aquello una vez ya está en el aire, y no hay nada que pueda hacer. Así que voltea a verla y repite con una voz más tranquila — Ámame. Corresponde lo que siento.

— Menma... yo.

— No, no digas nada — interrumpe arrepintiéndose de su comportamiento y desviando la mirada al suelo — Discúlpame. No hagas caso, es solo que últimamente no pienso bien las cosas.

— ¿Es por eso que has tardado tanto en responder a este ultimátum? — inquiere la chica — Te lo mandaron hace casi un mes.

— Puede ser. — dice intentando verse algo misterioso, pero no lo era, solo daba pena. Al menos se daba pena a sí mismo. — Si. La verdad es que no quería acortar el tiempo que nos quedaba juntos... yo sé que no sientes lo mismo que yo, yo sé que no sientes nada por mi mas que amistad si acaso.  Pero aún si me meto en problemas... no quiero que esto termine tan pronto.

— Menma...

— Me siento feliz — admite con media sonrisa — A pesar de la paliza que me dan en la escuela, y el desprecio de mi familia, por primera vez me siento feliz, porque estoy haciendo algo que yo quiero. No hago esto por nadie más. Bueno... tal vez por ti un poco, pero más que nada por mí. Porque sentí que me merecía saber lo que era la libertad. No quiero que eso termine. No tan pronto.

— Menma, yo te quiero.

— No Sakura, por favor...

— En verdad. Te quiero — la chica se acerca, y toma una de las manos que reposan sobre el regazo del chico — Te quiero. — repite logrando que el azabache le preste atención. De nuevo alza la mirada del piso, y la observa a ella. — Te quiero, me preocupo por ti, te quiero más que como amigo pero... simplemente no es de la misma manera que con Neji.

Sabía que llegaría un "pero", lo sabía, pero el escucharlo de manera tan rotunda había logrado que algo dentro de sí mismo se quebrara. Lo peor de todo era que aquello que se quebró, ya estaba roto desde hace mucho tiempo. Se había roto poco a poco, cada vez que él y Sakura tenían relaciones y se daba cuenta de que la chica no se sentía como él, se rompía, cada vez que pensaba en lo mucho que le gustaba, y como no podía tenerla, se rompía. Pero con aquella declaración, se terminó de romper, se rompió en pedacitos tan pequeños que era imposible volverlo a pegar ni con todo el pegamento del mundo.

— Lo sé — declara seriamente, sin intenciones de sonreír para hacerla sentirse mejor, en ese momento ya no importaba, porque aquello debía terminar. Porque no estaba bien, para él, para ella, o para su clan. 

Él y Sakura no eran buenos para el otro, tal vez había química en el sexo, y se llevaban muy bien como compañeros de clase y amigos, si los sentimientos y responsabilidades de ambos estuvieran en sincronía seguramente serían buena pareja, pero no lo estaban, y por lo tanto no eran buenos juntos. Menma lo sabía, sabía que se encontraban en tiempo prestado, por eso le costaba tanto cumplir con sus responsabilidades hacia su clan. Pero no podía seguir haciendo aquello. No podía seguirse lastimando, no podía seguir aplazando sus responsabilidades. Tal vez había sido algo bueno que la chica se hubiese encontrado aquel papel, porque ahora... ahora podía seguir con su vida. Que aún si no hubiera mucha felicidad en ella, era su vida.

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— Sí mamá — decía Tenten por milésima vez, mientras rodaba los ojos con frustración.

Sasuke solo le sonríe, no había nada que pudiera hacer, después de todo la mujer apenas aquella mañana se había enterado de su relación y se había encargado -como toda madre hace- no solo de felicitarla, sino también de advertirla de todas aquellas cosas de las que tenía que tener cuidado ahora que tenía pareja. Hacía un par de horas que se habían subido al carro, y  ya tenía una hora hablando por teléfono.

Todo había comenzado cuando la madre llamó para saludar, y Tenten mencionó que se encontraba en carretera, de camino a un pueblo cercano. Claro está, su madre preguntó quienes iban, y la chica al no querer mentir a su madre le confesó que eran solo ella y Sasuke, lo que la mujer encontró sospechoso.

Al final la chica terminó admitiendo que eran pareja y que había quedado esperar a contarles el siguiente lunes, cuando fueran de visita a Suna. La idea era de Sasuke en realidad, festejar primero su primer mes juntos, en un pueblo encantador a pocas horas del lugar donde los padres de la chica vivían,  y luego ir de visita para presentarse de manera formal como pareja.

A Tenten no le fascinaba la idea de que su novio fuera juzgado por su familia a inicios de la relación -cosa que sabía que harían debido a su historial-, pero Sasuke estaba encantado con la oportunidad de abandonar la impresión que los padres de la chica tenían de él como amigo de Tenten, y que en cambio lo comenzaran a mirar como lo que ahora se consideraba, un prospecto de pareja ara pasar el resto de su vida junto a su hija.

Pero luego de más de una hora de platica la conversación tornó a algo más comín, como temas familiares, problemas economicos y la emoción de verlos aquel lunes.

—Madre, por favor, no le digas nada a padre aun — comenta lla chica mirando al Uchiha,, quien comenzó a estacionar el carro — Sasuke quiere hablar con él.... si, gracias. Nos veemos el lunes, te amo. Saludame a papá.

Con un profundo suspiro la chica cuelga el celular. La verdad era que se encontraba aliviada de que la llamada hubiera terminado. Su madre podía ser un poco pesada.

— ¿Todo bien? — indaga Sasuke con un poco de ironía, tomando la mano a la muchacha.

Ella alza el rostro y sonríe ligeramente.

— Lamento eso — dice colocando su mano libre sobre la del azabache — se que no era como querías pasar el viaje en carro.

— No hay problema — niega el sonriendo ampliamente — los juegos de carretera pueden esperar al regreso ¿Tu madre se encuentra bien?

— Excelente. Pero supongo que lo que realmente quieres preguntar es que opina de nosotros — el chico sonríe picaramente — Está euforica, no se que le has hecho pero la mujer te ama.

— ¿Por qué te sorprende tanto? Todo mundo me ama.

El chico ríe entre dientes, y ella sonríe observandolo a los ojos. Aquellos ojos tan oscuros y profundos en los que siempre se perdía. Amaba ver aquellos ojos, ya que cuando lo hacía sentía que todo estaría bien, sin impportar que tan ansiosa su madre o la situación la ponía, miraba los ojos del Uchiha y se sentía sonrojar, y se sentía bien, tranquila, feliz.

Sacudió la cabeza, obligandose a salir del trance en el que se encontraba, y fue entonces cuando se dió cuenta que se encontraban al lado de la carretera, estacionados junto a un bosque de pinos.

— ¿Qué...?

— Quería que estuvieras más tranquila cuando vieras — responde el azabache como si le leyeran la mente, echanndo a andar el carro y dando vuelta en un sendero— Bienvenida al hotel Lumiere.

El camino delante era de piedra, por lo que el carro se encontraba dando pequeños saltos, pero apenas se apreciaban debido a que el gran Sasuke-movil tenía muy buenos amortiguadores. 

El hotel no era enorme u ostentoso, era una especie de Bed and Breakfast en medio del bosque con aspecto hogareño. Parecía una casita con enredaderas con flores y arbustos de rosas en la falda de la casa.

Sasuke no tenía que escuchar a Tenten escuchar decir algo, el brillo en sus ojos era suficiente para saber que había acertado al escoger ese lugar.

Bajando del carro los recibió un joven de no más de dieciséis años, de cabello peinado en picos y ojos negros. No daba aspecto de ser empleado, ya que llevaba puesta ropa de civil, pero su sonrisa y ademanes eran cordial

— Buenos días, bienvenidos al hotel Lumiere. Mi nombre es Yamino y estoy aquí para servirles.

— Mucho gusto,  mi nombre es Tenten y este es mi novio Sasuke.

El aludido se encontraba abriendo la cajuela del pickup para acceder a las balijas, así que solo le sonríe  al chico. El muchacho ofrece su ayuda, y al no ser muy grande el equipaje el chico se encarga él solo de llevarlas dentro  dejando la puerta tras él abierta.

— La abuela los espera — comenta sonriente dejando las maletas en la sala de estar a la que habían entrado.

Era interesante como el lugar por fuera era sencillo -encantador, pero sencillo-, pero por dentro la elegancia de los sillones, las lámparas y las mesas de madera fina daban un contraste que resultaba intrigante. Era como pasar de una dimensión a otra después de entrar por esa puerta, porque a pesar de que el pequeño hotel, se veía  en efecto pequeño por fuera, era mucho más grande por dentro.

— Me recuerda a la tardis — murmura Tenten observando alrededor mientras ambos caminaban al pequeño mostrador en la siguiente habitación.

— Bienvenidos al hotel Lumiere — saluda una anciana detrás del mostrador, sonriendo con una  perfecta dentadura que por su edad uno solo podía asumir que era falsa debido a su perfección. Sasuke había pensado que el muchacho de antes había sido informal al llamarle "abuela" a la mujer detrás del mostrador, pero la tarjeta de presentación donde venia el nombre de la señora decía exactamente eso "abuela", y en efecto, emitía una confianza incluso maternal con su mirada. — Yo soy la abuela, y ustedes deben ser Sasuke y Tenten Uchiha.

— Así es — asiente el azabache sacando su billetera del pantalón y recargándose en el mostrador para realizar el registro.

Sasuke se encontraba ocupado con la abuela, así que no se dio cuenta de la reacción de Tenten al ver que el chico no corregía aquella pequeña frase que parecía incluso insignificante. Tenten Uchiha. Era extraño lo bien que se escuchaba, y eso fue exactamente lo que la hizo sorprenderse, y quedar casi catatónica observando aquel juego de té, que claramente era de adorno, pero que se parecía bastante al juego de té de la bella y la bestia.

— La abuela es fan de Disney — comenta Yamino acercándose a la muchacha — Cuando era pequeño me leía las historias todo el tiempo. Hay cosas como estas en todos lados alrededor de la casa.

— Entonces son familia. — Dice la chica obligándose a salir del trance en el que se encontraba notando como una de las tazas del juego de té tenía un pequeño pedazo roto en la orilla, justo como la pequeña taza de la película. Tenten sonrió para sí misma, por fin comprendiendo porqué Sasuke había escogido aquel hotel.

— No realmente, el pueblo es pequeño y mis padres son médicos en Suna así que continuamente me dejaban aquí con la abuela para que me cuidara. La mayor parte del tiempo me la pasaba perdiéndome en el bosque y volviéndola loca. Si — dijo de pronto, luego de reflexionar un poco — Supongo que somos algo así como familia. 

— Yamino ¿Puedes mostrarles su habitación? — la abuela extiende las llaves del cuarto siete a Sasuke, y el aludido toma las maletas de inmediato.

— Síganme por favor. — pide el chico con una sonrisa amable.

— ¿Te gusta? — indaga el azabache rodeando a la muchacha por los hombros mientras caminan.

— Me encanta — asiente ella con media sonrisa, sintiéndose extrañamente nerviosa.

— Oye sobre...

— Oh, espera — su celular comenzaba a sonar, y sin ver quien llamaba contestó de inmediato. — Oh, Dante. — con un ademán se escusa y mientras el Uchiha entra a la habitación ella se queda fuera conversando con el chico que se suponía era su primo.

— Aquí están sus maletas, el mini bar está incluido en el precio de la habitación, y si necesitan cualquier cosa estoy para servirles.

— Gracias por tu ayuda.

Mientras el azabache entregaba propina al muchacho Tenten entró a la habitación, despidiéndose por teléfono y colgando cuando Yamino salía del cuarto.  

— Me dice prima — comenta la chica sonriendo con vergüenza — Es raro, no me acostumbro pero para él ya parece algo natural. Siento como si hubiera esperado mucho por decirlo y ahora que lo hace no puede parar y a veces no sé si me siento incomoda, o me agrada.

Sasuke sonríe ladinamente, y Tenten lo observa algo confundida. ¿Por qué sonreía de aquella manera? Como si disfrutara verla de aquella manera ¿Qué tenía de bueno aquel momento?

— ¿Qué? — inquiere sonriendo apenada, la mirada de Sasuke comenzaba a apenarla.

— Eres hermosa... — Ahora sonrojada comienza a negar, algo sorprendida, posiblemente porque se esperaba todo menos eso. — Te emociona la idea de tener más familia — comenta acercándose y tomándola de los hombros — Me alegra que tu y Dante se estén llevando bien. Parece que todo está saliendo bien últimamente, ya no trabajas para la corporación Uchiha, comienzas tu trabajo en esa fabulosa firma de abogados la próxima semana, hemos pasado un mes juntos y el mundo no ha terminado, todo está saliendo bien, y eso te hace ver tan... 

— Oh, esa mirada — la chica ríe entre dientes algo nerviosa ante los ojos lujuriosos de Sasuke — Me siento desnuda.

Al decir aquello la chica comienza a alejarse lentamente, caminando hacia atrás, sosteniendo la mirada.

— Tenten, no quise hacerte sentir... — Nervioso al pensar que la había asustado da un paso hacia enfrente con cautela, pero en cambio la chica cierra la puerta, y pone seguro mientras sonríe pícaramente — Oh... ¿Entonces?

— Has sido muy paciente conmigo — comenta acercándose de la misma manera que se había alejado, y cuando está frente a él toma ambas manos y entrelaza sus dedos con los suyos. — y hoy, cumplimos un mes juntos.

— ¿Estás diciendo lo que creo que estás diciendo?

— Tu mismo lo dijiste, todo está perfecto últimamente. Y no soy a la única a la que le ha sentado bien.

— Tenten ¿Estás segura que...?

— Shh... Calla. — ya a cinco centímetros de su rostro lo besa y acerca hacia ella.

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— ¿Qué estás haciendo?

Menma se sienta de golpe al lado de Neji, quien se encuentra revisando sus apuntes de manera desesperada.

— Tengo examen práctico en el laboratorio mañana y no he podido recordar en todo el día un paso que...

— Si, solo preguntaba por cortesía — interrumpe Menma con un suspiro — Sakura me dijo que me quería.

El joven Hyuuga se detiene en ese momento, deja de cambiar de pagina con desesperación  y se queda observando el cuaderno con desconcierto. No había nada en esa página, Menma lo sabía, al menos no había nada que pudiera ayudarle con la práctica que necesitaba recordar, pero no estaba de humor para ser empático con el muchacho. No estaba de humor para nada.

— ¿Cómo fue eso? — indaga Neji intentando fingir desinterés, o al menos él pesaba que estaba mostrando desinterés, pero Menma lo conocía, conocía su secreto y a pesar de eso se había estado acostando con la chica a la que uno de sus mejores amigos le gustaba.

— Nos hemos estado acostando — dice tranquilamente, como si hablara del clima o de lo que desayunó aquella mañana, mirando a la pared frente a ellos donde estaba una pizarra con el horario de Neji, el cual parecía estar incluso más saturado que el suyo — ¿Por qué tomaste clases del siguiente semestre? Estás atascando con tareas y exámenes, incluso más que yo.

— Concéntrate — pide Neji dejando el cuaderno de lado, y con el ceño ligeramente fruncido mira al chico — ¿Tu y Sakura?

— Si. Oh, pero no te preocupes, eso ya terminó.

— ¿P-por qué me preocuparía? — inquiere extrañado, desviando la mirada a uno de los gabinetes de su armario. Menma lo mira de lado con fastidio, pero no se detiene mucho a mirarlo, en cambio voltea a ver el armario igual que el Hyuuga y sonríe de lado.

Hacía dos semanas que el Tatsumaki había notado los sentimientos de Neji, y lo que había dentro de ese gabinete era lo que le abrió los ojos. En él había un regalo, una cadena con un dije de plata con el nombre de la chica y una flor de cerezo colgando bajo el nombre. Era bonito, y caro, por eso cuando Sakura lo miró hace un mes en la vitrina de aquella tienda en Konoha desistió de comprarlo. Menma pensó en regalárselo, pero si hacía aquello se iba a ver posiblemente muy desesperado por lo que desistió. Neji seguramente había regresado antes de volver a Amanogawa a comprarlo, pero por más buenos amigos que él y Sakura eran, no había manera que un chico le comprara a una chica un regalo como aquel, sin ninguna razón especial, a menos que sintiera algo por ella.

— Porque es tu amiga — dice respondiendo a su pregunta, tranquilizándolo.

— Dices que se acostaban, ¿pero te dijo que te quería, y terminaste con eso?

— Eso se escucha muy mal. No, no es lo que digo — responde volteándolo a ver — Ella me dijo que me quería, pero que quería a alguien más, más que a mí.

— Auch...

— Si, pero sabes, eso no es lo que me molesta. Yo sabía que sentía algo por alguien más, no es el problema. El problema es que mintió, quiso hacerme sentir mejor y me dijo que me quería ¿Quien hace eso? Es como dar alas solo para cortarlas cuando estás es el punto más alto.

— Entiendo. Y ¿Quién es esa persona?

— ¿Qué?

— La persona, por... por la que ella siente algo.

Menma bufa y voltea los ojos. ¿En verdad tenía que preguntarle eso? Él no iba a decirle eso.

— Pregúntale tu si tanto te importa. — responde bruscamente.

— No es eso, solo... me preguntaba si sabías.

—¿En serio? — inquiere el azabache frunciendo el ceño.

— ¿Qué? — la cara del chico daba miedo, Neji no podía evitar sentirse nervioso, desde que Menma había comenzado a hablar de sus sentimientos sabía que ahí había una bomba en potencia, y eso le hacía sentir inseguro, porque a pesar de que ahora eran amigos, la gente no cambia de la noche a la mañana, y Neji sabía que aun que ahora había aprecio mutuo Menma seguía siendo ese chico explosivo y de pronto agresivo que siempre había sido. Aún si la bestia hubiera estado calmada por unos meses, no significaba que fuese a seguir así por siempre. Eso era lo que le tenía nervioso, el potencial de que su amigo se pusiera agresivo con él... al menos eso era lo que se decía.

— Estoy intentando hablar aquí contigo — explica Menma aun molesto — y tu solo te interesas en a quien Sakura quiere más que a mí. Vaya amigo que resultaste ser.

— Menma, no era mi intención...

— Lo que sea, lo mío con Sakura terminó. Así es mejor de cualquier manera, si puede mentirme con tanto descaro sobre sus sentimientos no valía la pena sacrificar la seguridad de mi familia por ella.

— ¿Serías capaz de enfrentar a tu clan solo por estar con ella?

— Siempre pensé que no era esa clase de persona pero... sí, creo que sí. Si sus sentimientos hubieran sido honestos probablemente sí. Pero no importa, es una zorra de cualquier forma.

Hay cinco fases del duelo que se presentan de manera frecuente en todos los seres humanos: la primera es la fase de la negación, en la que como mecanismo de defensa la persona posterga el asunto para no sentir el impacto que la situación implica. La segunda fase es la de la negociación, a veces las personas buscan hacer un trato con dios, o con la vida, pero de nuevo es una manera del ser humano de defenderse, de modo que se pueda evitar lo inaceptable. Finalmente llega la depresión, cuando la persona se da cuenta que aquello es inevitable se ve inundada con sentimientos de angustia e ideas negativas, y enseguida pasa a la ira, que es simplemente el último intento de revelarse ante la realidad de la situación. La persona se molesta con la situación, con la vida, con el mundo, incluso con dios, a veces la ira se convierte en dolor, odio, rencor. Solo cuando se superan estas etapas es cuando la persona puede llegar a la final, la aceptación, y así al fin encontrarse en paz.

Menma ya había pasado por las tres etapas iniciales, pero se había quedado atrapado en la ira. Estaba molesto con Sakura, con la situación en la que se encontraba con su clan, estaba molesto con Neji por no decirle a su cara que sentía algo por la chica y con Naruto por no querer tomar sus ya tres llamadas aquel día. Estaba enojado con todo y todos, y se desquitaba hablando mal de Sakura, y aun que Neji sabía que no lo decía enserio, aun que sabía que esa era la manera en la que Menma estaba intentando dejar salir toda esa ira. No pudo evitar molestarle cuando la siguiente palabra salió de la boca del azabache.

— Es una puta...

Casi ni se dio cuenta cuando se abalanzó sobre él, cuando comenzó a restregarlo en el piso como si fuera un trapo. Menos se dio cuenta cuando soltó el primer golpe, y el segundo. No reaccionó hasta que Menma, molesto por estar siendo golpeado por un amigo, logró darle la vuelta al asunto acorralando a Neji contra el suelo.

— ¡¿Cual... es.... tu.... problema?! — con cada palabra el chico soltaba un golpe, y para cuando recibió el cuarto golpe en el rostro Neji ya se había quedado sin fuerzas para seguir. Menma respiraba fuerte, molesto, intentando contenerse. Sabía que si seguía no iba a poderse detener, y no quería terminar matando a nadie aquel día.

Se separó, sentándose a un lado mientras Neji lograba comprender que había sucedido a pesar del súbito dolor que sentía en la mandíbula. Él había sido el primero en atacar, había sido el primero en dar un golpe, no podía sentirse ofendido por la paliza que Menma le había dado, no se sentía con el derecho de molestarse por lo que había sucedido, porque a pesar de la forma en la que se había expresado de su amiga él no debería haber reaccionado así. Pero aún así, no podía evitar sentirse molesto.

— No se — responde Neji con un suspiro mirando el techo — No se cual es mi problema.

— Por favor, ¡No me mientas tu también! — exclama Menma volviendo a fruncir el ceño, ahora de manera profunda. — No me voy a romper si lo dices, solo admítelo.

— ¿Admitir qué? — insiste Neji, levantando el rostro, para ver el de su amigo quien puso los ojos en blanco.

— ¡Que sientes algo por Sakura! — grita entonces, dejando salir toda su frustración en ese grito. — ¡¡Y deberías estar bastante contento porque ella siente lo mismo por ti!!

En ese momento parecía mejor gritar, porque si se aguantaba seguramente terminaría golpeando a Neji de nuevo, y esa vez sería su culpa. Era una falla que tenía, el hecho de que se frustraba con facilidad, siempre había sido así y a pesar de que últimamente no había sucedido, no significaba que aquello hubiese cambiado por arte de magia. Ahora que había gritado se sentía mejor, ahora que había descargado su frustración se sentía mejor, así que dedicó un momento, en respirar, y apreciar la calma antes de voltear a ver a Neji de nuevo y volverse a molestar.

Pero eso no sucedió, el rostro desconcertado de Neji lo hizo sentirse como un imbécil. Claro que el Hyuuga no era alguien desconsiderado, no buscaba jactarse de que Sakura sentía algo por él y no por Menma, en verdad no sabía cuál era su problema, él solo había reaccionado, lo había golpeado y no entendía por qué. No entendía por qué se había molestado tanto cuando Menma insultó a Sakura... o al menos no lo entendía hasta que Menma lo dijo en voz alta, porque hasta ese momento Neji ignoraba sus sentimientos. Se encontraba en negación.

— En verdad no te habías dado cuenta — dice en voz alta el azabache con un suspiro — Lo lamento.

— No. — niega Neji mirando al suelo, sintiéndose incapaz en aquel momento de verle el rostro a alguien ya que eso requería regular su rostro para no dar pena, o lo que sea que Menma pudiera sentir al verlo desconcertado. — No lo lamentes.

— Bueno, si te hace sentir mejor me apartaré un poco. De ambos. Creo que necesitan su espacio para aceptar lo que sienten.

— No es necesario.

— Yo creo que sí.

— No.. digo que. No es necesario — afirma el Hyuuga sonriéndole a su amigo con pena, por fin levantando la mirada del suelo.

— ¿No piensas hacer nada al respecto? Si la chica que te gusta siente lo mismo por ti entonces...

— No estoy listo — interrumpe inclinándose hacia adelante para sentarse bien en el suelo — Para tener una relación, o sentir algo por alguien. No estoy listo. Gracias, de cualquier forma, por decirme eso.

— No se que pude haber hecho bien para que me agradezcas, si incluso te he golpeado. Si te soy honesto debería agradecerte yo a ti, gracias a esa golpiza me he calmado. Creo que la necesitaba.

— Yo también, creo que necesitaba. — ríe el chico entre dientes. — Pero ahora, quisiera estar solo un momento ¿Te molesta?

— No si me haces un favor — Menma se pone de pie, con algo de dificultad ya que cuando Neji lo tiró al suelo le lastimó un poco la espalda — ¿Puedes llamar a Naruto? Necesito reunirme con él pero no me responde.

— No veo como me hará caso a mi si no te hace caso a ti.

— Solo dile que tu eres quien lo irá a ver. Dile que ocupas hablar de algo, lo que sea. ¿Está bien?

— Claro, ya había dicho que te ayudaría.

— Bien, te mandaré la dirección y el día en unos minutos, necesito hacer la reservación del avión. ¿Seguro que quieres que te deje solo?

— Solo estoy confundido y... — se lleva la mano a la cara y tuerce la boca con dolor — Creo que necesito hielo.

— Yo también. — ríe Menma estirando la mano hacia el chico, ayudándolo a levantarse.
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A veces suceden cambios en tu vida de los que no te das cuenta. Suceden de manera tan gradual que tienes tiempo de más para asimilarlos y no tardan en convertirse en tu nueva realidad. La amistad de Kiba con Naruko había ocurrido de esa manera.

En un principio la chica era la hermana de uno de sus mejores amigos, pero ya que la chica siempre había sido guapa Naruto se había encargado de ocultarla de todos los "buitres" así que nadie tenía mucho contacto con ella. Pero cuando Shino comenzó a salir con ella se volvió poco a poco parte del grupo, se le incluía más en las salidas, y a pesar de que a su hermano mayor eso no le agradaba mucho, eventualmente se convirtió en algo normal. Las chicas se hicieron buenas amigas con ella, en especial Ino y Hinata con las que de manera regular iban por café, pero Kiba a pesar de ser el mejor amigo de Shino no tenía una relación muy cercana con ella. No había una razón en especial, simplemente él era amigo de Shino, y en caso de que algo sucediera entre los muchachos solo haría la situación más incómoda para él. Así que mantuvo su distancia, hasta que la chica quedó embarazada. Cuando eso sucedió quedó claro que Naruko sería parte de la vida de Shino para siempre, así se separaran, así se casaran, no importaba, porque tendrían una hija juntos algo que los unía más allá del amor. Fue entonces cuando Kiba perdió esa reserva que siempre había tenido, de hablar cosas personales frente a ella, o de ocultar cosas que hacían él y Shino -a pesar de que no fueran malas precisamente-, pasaron de ser solo él y Shino, a ser él, Shino y Naruko. Ambos eran sus amigos, pero el hecho de que fueran ambos al mismo tiempo a los que recurría en tiempos de apuro le daba una perspectiva más amplia de sus problemas, ya que escuchaba el punto de vista objetivo masculino por parte de Shino, y el punto de vista más profundo y sentimental femenino por parte de Naruko.

Kiba es una persona bastante preocupona, y para poder calmar sus preocupaciones y resolver sus problemas necesita exteriorizarlos, hablar de ellos, solo así puede resolverlos. Era por eso que ya se había vuelto una costumbre aquello de llegar con sus amigos a hablar, y era por eso que le resultaba bastante extraño en ese momento el solo estar hablando con Shino.

— Naruko salió con Ino a comprar unas cosas, y yo estoy esperando un mensaje de Kankuro — comenta Shino yendo a la cocina.

Kiba observó a los lados como si tuviera que confirmar visualmente que la rubia no se encontraba, y con un poco de desconcierto cerró la puerta detrás de él. Shino parecía encontrarse limpiando, lo cual resultaba ridículo ya que aquella sala y cocina lucía mucho más limpia que su propia habitación.

— ¿Qué harás con Kankuro? — indaga Kiba sentándose en una silla del comedor, sacando su celular y desbloqueándolo, mientras Shino seca unos platos y los coloca en su lugar en la alacena.

— Ah, nada. Él y Temari fueron a consulta, y sabrán el sexo del bebe. Nos mandará un mensaje, por eso de la apuesta.

— Claro, claro, si es niño como crees tú se llamará Anna, si es niña como Naruko cree será un nombre parecido al de su madre y continuará con su legado familiar.

— Naoko no es un mal nombre, solo pienso que es...

— ¿Tonto?

— Si le dices a Naruko amanecerás calvo.

— Te quedarás sin manos antes de tocar este cabello — dramatiza el chico pasándose la mano sobre su cabellera de manera sensual. Shino simplemente niega y ríe entre dientes.

— Como sea, creo que será niño, Temari viene de una familia con la mayoría de hombres.

— No lo sé — comenta el Inuzuka con la mirada en su celular — No sabemos nada del padre, podría tener una familia de diez y él ser el único hombre. Además eso no define nada...

— Uno poco de apoyo no me haría daño. — reclama el azabache volteando a ver a su amigo — ¿Qué haces?

— Ah, nada. Lo lamento, seguro es niño — dice mirándolo por dos segundos y regresando a su celular.

— Bien ¿Qué tienes? Por algo has venido. — se cruza de brazos y frunce el ceño ligeramente.

— No, para nada. Solo venía a saludar, ver si querías ir por algo de tomar a la noche.

— A menos que me estés mandando la dirección de donde vamos a tomar en un mensaje, estás siendo grosero.

— ¿Ah? — confundido voltea a verlo, pero antes de ver bien su rostro regresa la mirada al teléfono.

— Kiba.

En ese momento deja el celular y se levanta de la mesa, con una sonrisa incomoda.

— Tengo que comprar unas cosas, nos vemos a las ¿Ocho?

— Te confirmo luego. — responde con recelo.

— Vale, luego vemos a donde vamos.

Después de despedirse rápidamente el chico sale disparado de la casa, dejando a Shino algo confundido por unos minutos antes de regresar a la limpieza de su casa.

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Temari no esperaba que la gente la comprendiera, ninguna parte de toda la situación en realidad, solo esperaba que aceptaran sus decisiones, porque ultimadamente era su vida, y la de su hijo. Si no volvía a insistirle al padre del bebe era su problema, era ella quien tendría que criar un hijo sola. Además, si insistía en llamarle a su bebe "feto" por lo pronto, tampoco tenían que juzgarla, o verla como si estuviera loca. Nadie tenía que comprenderla, o intentar comprenderla, por eso no intentaba discutir con Kankuro en aquel momento, quien por cierto comenzaba a vociferar, mientras ella se encontraba recostada en una camilla en bata de hospital con las piernas abiertas y una manta azul cubriendo sus partes nobles.

— Solo digo, cualquier otro doctor te puede hacer la ecografía — insiste Kankuro — Si este tal doctor Morikawa se encuentra ocupado, uno de sus residentes puede atenderte.

— Dijeron que serían solo unos minutos — repite Temari con un suspiro — No tenías porque acompañarme.

— Si tenía — declara cruzándose de brazos.

— No si te ibas a poner así de pesado. He decidido que quiero esperar a mi doctor favorito, y estoy esperando a mi doctor favorito.

— ¿Quién es este tipo de todos modos? Toshiyuki Morikawa es un medico ortopédico, Sasuke dijo que ayudó a uno de sus tíos luego de que perdió una pierna.

— Si te hubieras puesto a investigar hubieras visto que el doctor Morikawa tiene una doble especialidad, es un medico ortopédico, pero hace un par de años se especializó en obstetricia. Además es muy atento, y tiene un rostro y sonrisa encantadora.

Agrega aquello con una sonrisa picara, pero Kankuro no tiene tiempo de reclamar el hecho de que base su elección de doctor en apariencias y no en habilidades, ya que cuando abrió la boca para comenzar la puerta del consultorio donde se encontraban se abrió dejando pasar a un hombre de treinta y pocos años, de ojos verdes y cabello negro algo largo y desarreglado, que los saludaba con una sonrisa que fácilmente podía ser utilizada en un comercial de pasta dental.

— Buenas tardes Temari ¿Cómo te encuentras?

— ¿Ahora mismo o en general? Porque ahora mismo me encuentro un poco fastidiada por mi hermano, pero en general estoy bien, tranquila.

— Bien — le sonríe ladinamente a la rubia antes de voltear a ver al intruso al lado de la cama — Tu debes ser Kankuro — declara acercándose y ofreciéndole su mano para saludo, la cual el chico la toma firmemente — Toshiyuki Morikawa, medico obstetra.

— Kankuro No Sabaku, mucho gusto.

— Igualmente. Tu hermana se encuentra en su segundo trimestre y hoy haremos una revisión de rutina para ver el estado del feto. Le comentaba a Temari que es muy probable que podamos saber el género en este punto, así que vamos a  comenzar.

Su sonría parecía brillar, aun que podía ser el reflejo del sol, pero en definitiva el hombre tenía el rostro y la personalidad, Kankuro podía entender porqué su hermana se encontraba encantada con él, pero aún así tenía sus reservas sobre el muchacho.

— ¿Algún malestar?

— No — niega la rubia encogiéndose en su lugar cuando el joven doctor esparcía el gel azul sobre su estomago.  — Las nauseas no se han presentado en las últimas semanas, me tomo mis vitaminas, he salido a caminar al menos una hora diaria, y mis amigos no me dejan comer nada bueno, ni tomar café, o comer sushi lo cual es muy difícil... en fin, todo bien a pesar de eso.

— Insiste en tomar al menos una taza de café todas las mañanas. — comenta Kankuro, poniendo los ojos en blanco. 

— Me es imposible vivir sin café. Además, con mi suerte así no coma nada que se supone que me hará daño feto seguramente saldrá con dos cabezas o tres brazos.

— Lamento decepcionarte — interrumpe el doctor, quien se encontraba sentado en una silla que lo dejaba a la altura de la camilla. El sensor se encontraba sobre el estomago de Temari, y sin moverlo de su lugar movió el monitor donde se encontraba la imagen en blanco y negro del pequeño bebe de Temari. — Ahí están, dos brazos, una cabeza, dos piernas, veinte dedos y... oh...

— ¿Qué? — pregunta la chica volteándolo a ver. El rostro del hombre parecía concentrado por dos segundos, y esos dos segundos la rubia pensó que había algo mal con su bebe, pero sus facciones cambiaron de inmediato, siendo remplazadas por una sonrisa.

— Felicidades, feto... es una niña.

Kankuro se encontraba fascinado durante todo el proceso, había observado como el doctor Morikawa había movido ligeramente el sensor para ver cada una de las partes de la pequeña. Pero se encontraba tan anonadado con toda la situación que no notó que alguien no miraba el monitor en un inicio, la persona más importante de echo. Temari.

La rubia había asistido a sus últimas revisiones sola, y en cada una de ellas había entrado, había dejado que el doctor la revisara, y se había concentrado en observar su hermoso rostro sonriente diciéndole que todo estaba bien, pidiéndole que se cuidara. Ni una sola vez había volteado a ver el monitor, lo ignoraba, y lo hacía de manera consciente, así como llamaba de manera consiente al bebe "feto". No había indagado mucho en su comportamiento, no se había puesto a pensar si esa falta de interés en ver el monitor se debía a la dificultad de toda la situación, o si era porque en realidad su subconsciente le estaba diciendo que no quería tener a ese bebe. Sabía que debía ser por un motivo, pero no quería saber porqué.

Sin embargo cuando Morikawa se miró serio de pronto, no pudo evitar tener mucho miedo, y cuando le sonrió y le dijo que era niña el voltear a ver aquella imagen había sido un auto reflejo, la imagen de su bebe, en la pantalla. La belleza de la pequeña la abrumó, tanto, o seguramente más, que a su hermano, quien le sostenía la mano con una mueca de felicidad.

— ¿Te encuentras bien? — indaga el médico, al ver que lagrimas comenzaban a bañar las mejillas de la chica.

— Si — asiente mirándolo por dos segundos, pero volviendo a ver la imagen congelada de la pequeña en la pantalla enseguida. Ahora que la había visto, no podía apartar su mirada de ella.

— ¿Ahora si quieres una foto de feto? — inquiere entregándole un trapo para limpiar el residuo de gel de su estomago.

— Si, quiero una foto de mi bebe.

Morikawa sonrió sin decir nada, ambos jóvenes se encontraban felices así que no lo notaron, pero aquella era la primera vez que Temari no le decía a su hija feto.

— Se imprimirá en un momento. Temari, parece que todo se encuentra bien, tu siguiente cita será el próximo mes, puedes hacer la cita en recepción. ¿Necesitas más vitaminas? Te puedo hacer una prescripción. 

— Aun tengo bastante, pero si se me terminan ¿Crees que pueda regresar en un par de semanas por esa prescripción?

— Por supuesto, le dejaré dicho al doctor Tsumura que te entregue lo que necesites. Lo cual me recuerda, me han ofrecido un puesto, en el hospital de Amanogawa, así que a partir de la próxima semana ya no me encontraré en esta práctica.

—¿Me vas a abandonar? — pregunta Temari fingiendo encontrarse ofendida, pero en realidad se encontraba preocupada.

— Lo lamento, se que queda algo lejos, pero es...

— Una oportunidad excelente, entiendo.

— Además,  Tsumura es un excelente doctor, tanto como yo, y ya no me necesitas, ambos sabemos que me elegiste por mi apariencia — al decir aquello le guiña el ojo, pero ambos ríen como lo que es, una broma.

— Gracias, en verdad me has ayudado a llegar a buenos términos con mi embarazo.

— Es mi trabajo. Ha sido un gusto atenderte.

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— ¡Ey! Naruko.

La aludida voltea ante la mención de su nombre y con una sonrisa de alivio se levanta de la banca donde se encontraba sentada.

— Te tomó demasiado.

— Lo lamento, pasé al banco, necesitaba sacar dinero. ¿Estás lista? ¿Dónde está Ino? Shino me dijo que estabas con Ino.

— Tenía cosas que hacer con Chouji, tendrás que conformarte conmigo.

— No me conformo — niega Kiba riendo entre dientes — Sabes que venía a buscarte a ti, ¿Segura que puedes ayudarme con esto?

— Claro, Ino y yo acabamos de terminar de tener una larga conversación sentadas, y gracias a eso mis pies de salchicha pueden aguantar caminar un par de horas más.

— Bien — ambos comienzan a caminar conversando de lo que habían hecho esa mañana, pero su conversación es interrumpida por el sonido del teléfono de Kiba. — Mensaje de Tenten, oh... Parece que tu ganas — dice mostrándole la pantalla con el mensaje informando sobre el género del bebe de Temari.

— ¡Lo sabía! — exclama la rubia tomando el celular del muchacho y sonriendo ampliamente — Kiba, ¿Qué te parece Anna como segundo nombre?

— ¡Ja! — el muchacho niega mientras sonríe. Toma su celular de vuelta y lo guarda en el bolsillo de su pantalón — Me encanta.

— Gracias.

— A Shino le encantará.

— Lo sé. Seguro ahora mismo está siendo consumido por la derrota, no creo que sea capaz de decírmelo él mismo hasta que regrese a la casa.

— Intenta actuar sorprendida.

— Claro, ya lo sabes. — la rubia sonríe ladinamente — Bien, dejemos la plática aburrida para luego. Cuéntamelo todo.

Kiba sonríe abiertamente, y caminando a paso lento comienza a hablar.

La verdad era que lo que preocupaba en aquellos momentos a Kiba no era un problema en sí, no buscaba compartir una historia de drama y de cómo no sabía qué hacer. El drama había sucedido un par de días antes... y como siempre había acudido a Shino y Naruko.

Ya había pasado un mes desde que las cosas con Tamaki habían regresado a "la normalidad" pero desde que habían decidido olvidar aquel incidente, y desde que la muchacha dijo que no tenía ningún interés romántico en él, Kiba no se sentía de la misma manera. Se molestaba con facilidad, pero con el propósito de no causar algún alboroto se lo guardaba y en cambio iba a vociferar con Tenten o a hacer ejercicio lo cual lo ayudaba a liberar el estrés. Pero un par de días antes comenzó a sentir que ya no podría aguantar más, que su paciencia había terminado, y fue a pedirle un consejo a sus amigos.

¿Qué debía hacer para que esas emociones se calmaran? Esa noche habló tanto que al final Shino se aburrió y decidió ir a dormir temprano. Fue entonces cuando Naruko y él hablaron a solas, y ella lo ayudó a comprender. Necesitaba enfrentar a Tamaki, necesitaba saber porqué el desinterés, porque a pesar de que no quisiera afrontarlo, él sentía algo por ella. Era claro, y no lo había visto antes porque era demasiado despistado con sus propios sentimientos, o tal vez porque tenía miedo a sentir y se hacía el que no se daba cuenta. Pero en algún punto debía de dejar de tener miedo y darse cuenta de la situación, y sobre todo, hacer algo al respecto.

Naruko lo había logrado convencer de hacer algo, y la tarde anterior, después de salir del despacho lo había hecho, se había enfrentado con Tamaki.

— Le pedí que me acompañara a tomar algo, un café, porque ella siempre puede estar tomando café, pero se negó así que lo hice ahí mismo.

— ¿No había nadie? — indaga Naruko.

— No, siempre nos quedamos solos los jueves, el jefe tiene reuniones con los clientes esos días y normalmente las hace en restaurantes.

— Lo calculaste bien — comenta sorprendida.

— En realidad fue pura suerte — admite Kiba con una sonrisa nerviosa — seguramente lo hubiera hecho aun si hubiese sido lunes.

— Bien ¿Qué le dijiste?

— Le pregunté por qué el desinterés, le pregunté por qué no se interesaba en mi.

— ¿Así nada mas?

— No tenía idea de que decir — confiesa el muchacho — Ella dijo que no era desinterés, pero que no quería causarme problemas porque miró que reaccione un poco...

— Ridículo, dramático, como vaca loca.

— Mal, reaccioné mal. Entonces me dijo que le gustaba, pero como yo no sentía lo mismo estaba bien si simplemente lo olvidábamos.

— Vaya, fue entonces cuando le dijiste que a ti también te gustaba ¿Cierto?

— Creo que mis palabras exactas fueron "No decidas por mí lo que debo de sentir"... y la besé.

— ¡Kiba! — exclama sorprendida la rubia — Tienes agallas.

— Ella me dijo tonto.

— Oh...

— ¡No! Pero fue como ¿Cariño? Algo así. Le pedí salir, y mañana tendremos nuestra primera cita, así que...

— Claro, ropa, vamos a Armani, Ino y yo miramos unas camisas que creo que te quedarán bien.

— Gracias por esto.

— No te preocupes, para eso son los amigos.

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El hotel y sus alrededores fueron fabulosos, y ahora que era el final no podía imaginarse irse después de aquellos tres fabulosos días. Pero todo lo bueno tiene su fin, incluso la vida acaba con la muerte. Oh, tal vez "muerte" no es la palabra adecuada en un momento como este.

— Muchas gracias por elegirnos, que tengan un excelente viaje — se despide Yamino desde la puerta, luego de haber ayudado a los jóvenes con las maletas al carro.

 — ¿Qué te pareció? — indaga Sasuke encendiendo el motor del Sasuke móvil pero sin avanzar.

— Dios, creo que lo sabes. — dice la chica con una sonrisa picara — ¿Crees que hayamos molestado a los vecinos?

— Si se quejaron por ruidos la abuela no dijo nada.

— Menos mal, me hubiera muerto de pena. ¡Ay!

— ¿Pasa algo?

— Es el vibrador — comenta sacando su celular de la bolsa del bolsillo trasero de su pantalón — Es mi madre, supongo que estará ansiosa de que lleguemos. ¿Hola mamá?— luego de decir aquello la chica contesta, sonriendo al paisaje mientras Sasuke le da marcha al carro, pero el tono de voz de Tenten cambia de inmediato y su expresión se vuelve de preocupación en pocos segundos — ¿Mamá? ¿Qué pasa? No te entiendo, ¿Hola? ¿Quién es usted?

Sasuke detiene el carro en la entrada del camino que los llevaría hacia la carretera de nuevo, y mira a la chica quien también lo ve con preocupación. El Uchiha observa como el rostro contento y sonrojado de su novia pasa a semejar a un lienzo, pálido y enfermizo.

— Gracias, hágale saber que voy para allá. Sasuke, mi padre tuvo un accidente.

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Tengo como un mes o mas mirando greys anatomy, y no comento esto por algu  motivo profundo, solo que pues si ha influido la manera en la que este capitulo fue redactado, por ejemplo la parte de temari, cuando le dice "feto" lo saque de la serie (creo que debo mencionarlo) y la razón por la que la usa la persona de la serie es porque no esta segura de que su bebe sobrevivira, para temaari la siituacion en la que se encuentra es tan extraña inclusop para ella misma que no la asimilava, y en este capitulo lo logró hacer. 
Por otra parte sasuke y tenten en el hotel, pues tambien fue inspirado, al menos la conversación, no la copie de la serie pero en la serie a cada rato la gente anda co*****o así que pueees, como que esta inspirada xD.
A mi me hubiera gustado llamar a este capitulo negación, pero es que ya hay uno asi, y en todo caso "breaking news" se refiere claro a neji, y al ultimo pedasito con el padre de tenten.

en fin, hay mucho que podría hablar, siempre me alargo, eso nunca cambia. espero poder subir el proximo capitulo cuando lo ponga, pero si no algun dia lo hare, pronto (tengo vacaciones y puedo escribir mas) esperemos que cumpla mi promesa 

gracias por seguir visitando el blog aun si soy una mañosa que no publica.

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